En la región de Puerto Iguazú, un pequeño pueblo muy cercano a las cataratas hemos podido disfrutar de otra riqueza natural, los pájaros.
Hasta hoy, nunca había tenido la oportunidad de sentir las aves tan de cerca como lo he hecho aquí, que es sin duda una experiencia increíble.

Para comenzar, os hablaré del Jardín de los Picaflores, o también conocidos como Colibríes, preciosas aves que para nosotros son rarísimas, vistas afortunadamente en fotografías o documentales. Es en este jardín, mantenido de forma privada por su propietaria, una señora de mediana edad, amante de estos seres casi mágicos, multicolores, brillantes, extremadamente ágiles y veloces donde puedes embelesarte observando y escuchando su zumebante vuelo y forma de alimentarse.

Decenas de variedades de esta especie, visitan cada día provenientes de la selva que rodea Puerto Iguazú este hermoso jardín, repleto de bebedores cargados con agua y azúcar, un manjar para estas minúsculas voladoras criaturas. La magia del lugar reside en la proximidad entre tu y las aves, casi mínima, de unos pocos metros, e incluso centímetros, ya que yo mismo alimente a varios sosteniendo un bebedero con mi mano, sintiendo el peso liviano de las aves mientras se posaban en él o la constante vibración de sus veloces alas. Sin duda algo difícil de explicar, pero claramente una sensación hermosa que te desplaza al paraíso de las aves.

Por otro lado, visitamos el Parque de las Aves de Foç do Iguazú, justo entrando en Brasil a pocos metros de la entrada al parque nacional de las cataratas de Iguazú. Este parque reunía aves tropicales de todo el mundo, pero especialmente de Sudamérica y de África. La maravilla del parque es la forma en que puedes observar los pájaros, que es en mi opinión, “la mejor”, si están en cautividad, dentro de sus propias jaulas. Unas jaulas inmensas donde el visitante puede entrar, y dedicar todo el tiempo necesario a la observación y la fotografía.

Para mi fue un espectáculo maravilloso poder ver al Tucán de pico verde o rojo y a muchas variedades diferentes de Papagayos, Loros y demás especies. Todas ellas muy bien cuidadas con entornos naturales perfectamente recreados para lograr su bienestar, dado que estos ejemplares difícilmente lograrán volver al entorno salvaje al haber perdido su instinto de supervivencia. La mayoría de estas aves, las cuidan con la finalidad de conocer sus hábitos reproductivos e intentar recrear su reproducción en cautividad. Como gran curiosidad, ofrecen una gran jaula de mariposas en la que puede entrar, donde vuelan un un buen número de estos preciosos insectos, algunos de tamaño casi Jurásico. Es una visita realmente recomendable, si durante el mismo día visitas las cataratas de Iguazú en el lado Brasileño y debemos considerar al menos 3 horas para visitarlo calmadamente y disponer de tiempo para ver la zona de reptiles.