Si alguna vez crees haber estado en un lugar único en el mundo, para mi, esta ha sido una de ellas. Las cataratas de Iguazú están en la frontera entre Brasil y Argentina, en el río Iguazú, en plena selva subtropical.

No tendría palabras para describir lo pequeño y frágil que se siente uno frente a semejante cantidad de agua. Solo puedo decir que son algo muy grande y no solo de tamaño estoy hablando. En ocasiones, bajo los rayos de sol, el paisaje de las cataratas se transforma en una especie de paraíso perdido coronado con un arco iris tan perfecto y claro que parece irreal. Sin duda estas cataratas son una maravilla de la naturaleza.

Hay dos formas de visitar las cataratas: entrando desde el lado brasileño en Foç do Iguaçú o entrando desde el lado argentino en Puerto Iguazú. Los dos valen la pena, uno por su proximidad y otro por la perspectiva que da de las cataratas. Aun así mi impresión fue que el lado argentino tiene mucho mas que ofrecer al visitante que el brasileño, que apenas se visita en unas pocas horas.

Desde el argentino, que se necesita todo un día para verlo, pudimos disfrutar de múltiples perspectivas de las cataratas aunque no nos mojásemos por su cercanía. De todas formas se hace indispensable contratar aunque sea una pequeña excursión de 12 minutos en zodiac, la mas corta (y barata), que te aproxima tanto a las cataratas que acabas de todo menos seco.

Un pequeño video de la aventura acuática que puedes experimentar en las cataratas:

Precios de referencia:
Cataratas en Brasil: 20 reales= 7,5 euros
Cataratas en Argentina: 40 pesos= 9,3 euros