Las ruinas Jesuíticas de San Ignacio en la provincia de Misiones es considerado hoy en día patrimonio de la humanidad. Un viejo poblado que se construyo para albergar en fase de reducción a más de 3000 Guaranis.
Estos nativos en época de conquista Española y Portuguesa eran perseguidos para ser esclavizados. Solo los Jesuitas brindaban protección a sus gentes a cambio de ser evangelizados.
La ciudad fue diseñada de forma eficiente, con una gran plaza central que magnifica la fachada de la Iglesia creando un gran impacto a los nativos. Casas de gran capacidad alojaban cientos de ellos por familias, cada bloque albergaba a un cacique. La población tenía una Sacristía, un Huerto, escuela, biblioteca, jardín privado para los Jesuitas y un cementerio. El arte Italiano del Barroco es el que define las fachadas de todos los edificios más emblemáticos que aún se encuentran, un regalo para la vista. El proceso de evangelización fue lento, fueron necesarias 4 o 5 generaciones para lograr la completa obediencia de sus gentes.
El sistema de gobierno en la ciudad estaba basado en jerarquias de caciques seguidos de un gran cacique gobernado por 2 Jesuitas Españoles, de este modo, los nativos se sentian más cómodos obedeciendo las ordenes de un cacique más proximo. Realmente eran astutos estos Jesuitas Españoles. La acepación del evangelio en los nativos tubo éxito gracias a la contrareforma religiosa del momento, basada en el arte Barroco. Los nativos recibian educación en artes, carpintería, canto, unas costumbres que ellos ya poseían en sus antiguos rituales, con lo que les pareció algo muy positivo para aprender.
Precios de referencia: 15 Pesos







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