Puerto Deseado es definitivamente un pueblo en el que lo que debería ser sencillo se hace muy complicado y lo que parece casi imposible conseguir en otros lugares ahí, no sé como, pero se consigue. Es un sencillo pueblo donde todo el mundo se conoce y que aun vive de la pesca y no tanto del turismo. Ese supongo que es lo que le da algo especial al lugar que otros lugares ya lo han perdido. En resumidas cuentas, creo que es un lugar que vale la pena visitar antes de que el turismo empiece a llevarse todos sus encantos.
Hay dos cosas que nos han encantado: la humildad y amabilidad con la que la gente te recibe, te acoge y te ayuda en un pueblo poco preparado aún para el turismo y los maravillosos paisajes naturales poco o 0 concurridos por turistas que también encandilaron al mismísimo Darwin en su crucero por el mundo.
Como venía diciendo, en Deseado lo que debería ser fácil no lo es, como por ejemplo encontrar un alojamiento económico. Nosotros después de mirar, y remirar y no encontrar nada barato acabamos llamando a la oficina de turismo donde nos dieron el contacto de un cámping que tenía algunos bungalows para 4 personas por 100 pesos la noche. Teniendo en cuenta que ahora mismo estamos viajando con Alexis, un chico inglés muy divertido que conocimos en Puerto Madryn, ese precio nos pareció apropiado.
Para empezar tuvimos que esperarnos unas horas para que nos pudieran confirmar que el bungalow estaba libre, puesto que el chico que estaba a cargo del cámping en ese momento estaba “perdido por los campos” y no tendría cobertura hasta más tarde. Por suerte no tuvimos problema con eso e incluso nos pasaron a buscar por la estación de autobuses para acompañarnos al cámping que estaba a las afueras del pueblo. Por el camino “el lito” y “el chino”, nuestros anfitriones nos hicieron una introducción de lo que era el pueblo, sus habitantes y sus alrededores e incluso más tarde nos acompañaron en coche a la oficina de turismo para poder informarnos bien de todo lo que había por hacer.
El cámping donde nos alojamos es un proyecto en común entre “lito” y “chino” que con mucha ilusión y ayuda de otros familiares o compañeros del pueblo están adaptando cada vez más para poder ofrecer más servicios a la gente que hospedan. No es un camping muy lujoso, pero solo ver la ilusión que están poniendo en ello ya vale la pena visitarlo. Lo curioso del lugar es que está situado dentro de un cañadón donde hace unos 150 millones de años pasaba un glaciar. Toda la zona de Puerto Deseado está repleto de cañadones escondidos y solitarios por descubrir, sólo hay que preguntar a la gente del pueblo y a turismo para poder llegar a esos lugares.
A la mañana siguiente de llegar decidimos salir a dar una vuelta por los alrededores del cámping, que está justo al inicio de la ría que baña a Puerto Deseado. La ruta empezaba adentrándonos en el mismo cañadón donde se encontraba el cámping, desde donde se accedía primero a un campo de fútbol en el espacio natural del cañadón y luego a una extensa estepa a través de la que se podía reseguir el curso de la ría rodeados de todo tipo de aves, caballos y adivinando los animales que se esconden en las numerosas islitas que se reparten por toda la ría. Caminando unos 20 minutos a través de paisajes solitarios llegamos al cañadón del Paraguayo, donde había una pequeña laguna en la que nos habían dicho que solía haber flamencos, y justo al lado se encontraba una casita donde conocimos al “paraguayo”, un señor encantador (que días más tarde me dedicaría una canción), y que muy orgullosamente nos invitó a pasar a su cámping hecho por sus propias manos con tablas de madera y uralita que según decía no había podido promocionar demasiado porque en toda la vida que llevaba ahí viviendo no había tenido energía eléctrica y precisamente se la ponían al día siguiente. La visita continuó con su pequeña granja de conejos blancos y luego nos despedimos porque habíamos reservado una excursión para hacer en barca por toda la ría.
La excursión por la ría a diferencia de cualquier cosa que pudiéramos hacer en Puerto Madryn nos dio la oportunidad de acercarnos tanto como ellos nos dejaron a los leones marinos, intentar descubrir a algunas toninas (un tipo de delfín) saltando en el agua siguiendo nuestra embarcación, ver en los acantilados a cormoranes anidando e incluso tomar mate con pastas en ula na pequeña Isla de las aves rodeados de simpáticos pingüinos de Magallanes demasiado ajetreados recogiendo ramitas para preparar sus nidos como para darse cuenta de nuestra presencia. El mayor encanto de la excursión además de todo lo que la naturaleza nos ofreció era que tan sólo eramos nosotros 3 junto con Javier, el guía que como el resto de gente del lugar se había criado disfrutando de la ría. Nos contó incluso que al principio de que empezasen a llegar turistas el paseo que él nos hacía se lo hacían gratuito solo para enseñarles su lugar. Lástima, llegamos demasiado tarde…
Al día siguiente después de haber estado asaltando la tarde anterior a cualquier coche que nos gustase por la calle para proponer a su dueño que nos llevase de excursión a la mañana siguiente a Bosques Petrificados por un módico precio conseguimos que nos llevase un amigo del lito. Encontrar un coche de alquiler es casi imposible en Deseado, sólo hay una agencia y siempre estaba cerrada, además tampoco era seguro que alquilase porque se dedicaba al transporte. Un taxi salía por muchisimo dinero y una excursión en una de las pocas agencias de turismo tenía un precio desorbitado. Así que la opción del amigo que no trabajaba en sábado y tenía coche propio fue la mejor opción.
Después de 3 horas de viaje pasando por 50km de carretera sin asfaltar llegamos al Parque Natural de Bosques Petrificados, un espectacular paisaje semidesértico donde los colores rojo, amarillo y verde lo cubren todo y que hace algunos millones de años, cuando todo era un solo continente llamado Pangea, cubrió a su vez un manto de lava y cenizas gracias a las que se fosilizaron un gran número de árboles gigantes del tipo Araucaria.
No nos queríamos ir de Deseado sin visitar el llamado Mirador de Darwin que al parecer es un lugar espectacular y decidimos intentar alquilar unas bicicletas para la mañana siguiente. Por suerte por la mañana hacía mucho viento y cancelamos la excursión, aunque por lo que luego nos contaron andábamos un poco locos si pensábamos llegar en bici. El caso es que esa mañana nos invitaron a un asado que organizaban los de vialidad donde trabajaban también el “lito” y el “chino”, en el mismo cámping y decidimos dar un paseo un poco más allá de la casa del “paraguayo” hasta la hora de la comida. En ese paseo llegamos al espectacular Cañadón Torcido, otro fascinante lugar donde con la marea alta tenía que estar inundado, pero nosotros llegamos a tiempo de pasear por su base y disfrutar de un paisaje casi lunar.
El asado fue otra gran experiencia en Deseado donde compartimos un delicioso asado de cordero patagónico junto con el resto de amigos de vialidad. Ahí volvimos a coincidir con el “paraguayo” que además de correr maratones resultó ser un excelente cantante de tangos y como ya he dicho antes me dedicó un paso doble. La comida terminó con un agradable grupo alrededor del fuego entre tangos y chistes de galleros. Y horas antes de tomar nuestro autobús Víctor Hugo y su mujer decidieron que no nos podíamos ir sin conocer la curiosa Gruta de Lourdes y nos acercaron en coche para descubrir un atar dedicado a la Vírgen de Lourdes situado en un espectacular cañadón donde en época de lluvias cae una bonita cascada. Lástima de los graffitis que estropeaban realmente un bonito lugar.
Y con esto finalizaron estos 3 fantásticos días en Puerto Deseado, un lugar aún por descubir y que esperemos que no cambie nunca.
Precios de referencia:
Precio bungalow 4 personas: 100 pesos
Precio excursión 2-3 horas por la ría con Darwin Expeditions: 120 pesos por persona
Precio del señor que nos acercó a Bosques Petrificados: 350 pesos
La entrada a Bosques Petrificados es gratuita.
Enlaces de interés:







4 usuarios han comentado...
Suscribirse comentarios rss o deja un Trackback¡Vaya pasada!. Abrigaos bien.
A que sí! La verdad es que fue una maravilla!!
Y lo mejor de todo es sentirse como el único turista del pueblo.
Todos nos decían que hiciéramos publicidad del pueblo para que se hiciera conocido, pero en realidad si eso pasase perdería todo el encanto.
Sara y Roger aunque no os he enviado ningun mensaje os voy siguiendo y disfrutando mucho de ver lo que estareis disfrutando, un beso de los Olmedo Garcia, Ah el asado estaria bueniiiisimo no ?
Hola otra vez…no se que ha pasado estaba a medio escrito y se ha cortado supongo que llegará en dos partes. BIEN como iba diciendo Roger y Sara preparaos para que en cualquier momento y en cualquier lugar os pidan torear una baquilla y bailar flamenco. besos a los dos.
En los ratos libres id practicando.
Deja un comentario