Este es un claro ejemplo de que el mundo es un pañuelo. Tuvimos que venir a la otra punta del mundo para conocer en una parada de autobús que nos conducía a las cataratas de Iguazú al “tano” que es como llaman por aquí a los italianos. Luego nos enteramos que se debe a que hubo una gran inmigración de napolitanos y de ahí el mote tano para los italianos.
Digo que el mundo es un pañuelo porque resulta que Luca, el“tano”, vive en Barcelona, cerca de la Virreina y encima tenemos un par de conocidos en común que viven en la misma plaza, o al menos ahi se pasan el día y no precisamente en una terracita: el Sr. Felix y Juanito el que siempre está con el flamenco a toda castaña.
El caso es que ya pasamos todo el día con Luca corriendo y saltando por las escaleras del parque para que nos diera tiempo a verlo todo puesto que de todos es sabido que a españoles e italianos el tema madrugar no lo llevan muy por la mano. Incluso nos compramos un vídeo juntos, fue todo muy romántico ;P Pero el círculo no se cerró hasta la llegada de Claudio, un feliz y optimista chico porteño que robó el corazón a Luca (tengo fotos que lo acreditan) y que más tarde (como a las 12 de la noche por falta de infraestructura) nos enseñó como se hace una verdadera barbacoa argentina que disfrutamos en el cámping donde estaba alojado, justo en límite del inicio de la selva.
Fantástico día chicos, gracias!
Claudio, ya sabes que puedes venir a prepararnos otra barbacoa a Barcelona cuando quieras.
Un beso bien fuerte.







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