Hemos tenido la oportunidad de estar en uno de los lugares más remotos del mundo: la Isla de Pascua o también llamada Rapa Nui. Se encuentra situada en medio del océano Pacífico a 5.000 km de distancia de cualquier otra gran población como Santiago de Chile o Papete en Tahití. Rapa Nui es una pequeña isla de origen volcánico que mide 140 km2 con una población residente de 4.000 habitantes todos acumulados en Hanga Roa, el único pueblo de la isla. Pero en la población de la isla hay que añadir los otros 4.000 turistas de media al día que visitan esta espectacular isla durante todo el año y sus otros 887 habitantes más famosos: los moais.

La verdad es que Rapa Nui es una isla que vive casi exclusivamente del turismo, lo que hace que estén tan acostumbrados a convivir con gente de fuera que los poquitos días que uno pasa allí puede sentir que forma parte del pueblo casi igual que cualquier otro habitante. Nada más llegar a la isla todo el mundo es recibido con un bonito collar de flores en el aeropuerto. Te cruzas con turistas, eso es cierto, pero Isla de Pascua no es un destino de sol y playa como podría ser cualquier playa del Caribe, apenas tiene 2 playas donde uno puede bañarse. Lo que provoca que la gente que visita la isla no sea la típica de grandes gafas de sol, pamela y playa alojada en resorts de lujo. El fuerte de esta isla es su espectacular herencia cultural que en su momento transformó completamente el paisaje y la vida de los habitantes de Rapa Nui y ahora, gracias a diversas restauraciones efectuadas a partir de los años 90 podemos admirar mejor.

Los habitantes de la isla son mayoritariamente “rapas” como se hacen llamar o pascuenses, pero también habita un gran número de chilenos que han venido de diversos puntos del continente a vivir y trabajar en la isla desde que en el 1888 la isla pasase a ser de dominio chileno. Las lenguas oficiales son el español y el rapa nui, que es la lengua autóctona muy parecida al tahitiano. En realidad todo en la isla es parecido a cualquier isla de la Polinesia: la gente, las tradiciones, la lengua… Excepto, claro está, el gran símbolo de Rapa Nui: los 887 moais que hay repartidos por toda la isla. Exactamente hay 288 moais puestos en su altar, 397 en las canteras donde fueron esculpidos y 92 que se quedaron a medio camino de su lugar de destino.

HISTORIA DE RAPA NUI
La tradición oral de la isla dice que Rapa Nui fue habitada por primera vez por el rey Hotu Matu’a, su familia y su corte cuando llegaron procedentes de otra isla de la Polinesia cerca de Tahití en el s.IV. Cuando llegaron los primeros pobladores, Rapa Nui era una isla inhabitada y llena de vegetación y animales. A partir de ese momento la población de la isla fue creciendo y dividiéndose en diferentes comunidades, se empezaron a esculpir los primeros moais para venerar a los muertos y poco a poco el paisaje de la isla fue cambiando. Los moais que llegaban a pesar muchas toneladas y medir más de 9 metros se esculpían en la cantera Rano A’raraku, situada en la punta oeste de la isla y luego mediante troncos se repartían por muchos km a la redonda.

Entre los siglos XVII y XVIII la civilización de Rapa Nui fue acabando con los recursos de la isla por culpa de tantos siglos de tala indiscriminada y poco a poco fueron desapareciendo plantas y especies de animales hasta convertirlo en una isla casi devastada por el hombre donde empezó a faltar comida y materia prima para sobrevivir. La veneración a los moais fue entrando en crisis y poco a poco se empezó a venerar la figura del hombre pájaro hasta que finalmente la población de la isla fue entrando en guerras por culpa de la escasez y como resultado de estas peleas se fueron derribando todos los moais de la isla para debilitar la fe del contrario y se fueron abandonando a los moais en sus diferentes procesos de creación como en las canteras o a medio camino de sus altares.

En el año 1722 un explorador alemán llamado Jacob Roggeveen descubrió la isla en vísperas de la celebración de pascua y la isla pasó a llamarse Isla de Pascua. A partir de ese año la población de la isla empezó a mantener contacto con el hombre occidental hasta que entre el 1859 y 1863 fueron secuestrados miles de isleños para llevárselos de esclavos a Perú y diversas plagas y enfermedades traídas por el hombre blanco azotaron la población restante de la isla hasta hacerla casi desaparecer.

En el 1888 Isla de Pascua pasó a ser posesión de Chile que administró toda la isla hasta que en el año 1966 empezó a devolver a sus ciudadanos sus tierras hasta el día de hoy. En el año 1995 la UNESCO declaró Isla de Pascua Patrimonio de la Humanidad y a principios del 2000 se volvieron a poner en pie y se restauraron muchos de los moais caídos de la isla gracias a una subvención japonesa. No me preguntéis por qué.

Hoy en día es una isla turística aunque guarda muchas de sus tradiciones y también reticencias contra los chilenos puesto que los rapas creen que Chile les abandonó durante muchos años. Como curiosidad, si alguno se ha pensado en comprar una casa o tierra en Isla de Pascua le diré que o se casa con un/a pascuense o lo tiene bien crudo, puesto que sólo se permite comprar, o construir a la gente de la isla.

ACTIVIDADES
En la isla se pueden hacer muchas actividades. Desde el típico tour turístico, paseo a caballo, submarinismo o incluso perderse uno mismo por los caminos de la isla en bicicleta o caminando, aunque te pierdas no vas a ir muy lejos jejeje. En principio con 7 días es suficiente para ver toda o gran parte de la isla.

Nosotros pasamos 6 días y nos dio tiempo para verlo casi todo:

El primer día llegamos al medio día así que entre que nos acomodamos en un bonito hostel de YHI, el Kuna Tao, nos pasó la tarde y decidimos ir a visitar solamente el cráter del volcán Rano Kau y la antigua ciudadela de Orongo. Para ir a visitar el espectacular cráter que es el más grande de la isla, se puede ir caminando en unas 2 o 3 horas desde Hanga Roa o como nosotros hicimos para poder llegar a tiempo de ver el atardecer, cogimos un taxi que en 20 minutos ya nos había alcanzado a la cima. Resultó que el taxista, aunque no era guia oficial, ni siquiera era pascuense, pero sabía muchísimo de la isla gracias a su gran interés y a las explicaciones de amigos arqueólogos, así que de forma improvisada nos hizo un tour con sus respectivas explicaciones de Orongo. Y más tarde pudimos disfrutar del atardecer en uno de los puntos más bonitos de la isla. Por último y ya de vuelta a Hanga Roa, 5 minutos antes de la puesta de sol, el taxi nos dejó en la zona arqueológica de Tahai para poder ver cómo se ponía el sol detrás de los primeros moais que veíamos en la isla.

El segundo día, gracias a Julio, nuestro querido taxista-guía, que se nos ofreció como alternativa a los caros y masificados tours turísticos que se hacían por toda la isla, pudimos ver el famoso amanecer de la Isla de Pascua, comer pescados cocinados sobre piedra volcánica al estilo pascuense y conocer las partes más famosas y algunas desconocidas para los turistas de la isla en un grupo de 4 personas: Claire, Roger, Julio y yo.
Julio nos pasó a buscar a las 6 de la mañana para poder estar en Tongariki a las 6.30 justo para el amanecer. El clima en la isla es muy cambiante y en tan solo 16 km que hay de una punta a otra pasamos de estar despejado a una lluvia torrencial para finalizar en Tongariki con un medio nublado medio despejado. Fue espectacular ver cómo el sol aparecía detrás de los 15 moais más famosos de la isla.
Afortunadamente el día mejoró y salvo una ducha de 10 minutos pudimos disfrutar del día sin problemas. Julio nos regresó para tomar el desayuno pero a las 10 nos volvió a recoger para empezar el tour por la costa sur donde se encuentra un gran número de restos arqueológicos y llegar hasta la cantera de donde salían todos los moais de la isla, el volcán Rano A’raraku. Es ahí donde se encuentran muchos moais que se quedaron a medio construir, incluido el más grande que hay en la isla que mide 21′60m de altura y pesa entre 160 y 182 toneladas. Cuenta la historia que el rey mandó construir ese moai en contra de la opinión del jefe de la cantera que creía que era imposible ponerlo en pie y este como respuesta se suicidó metiéndose debajo de los troncos que transportaban un moai a su destino. Ahora ese gran moai se encuentra a medio esculpir aún en la cantera. Pasada la zona arqueológica de la cantera se encuentra el cráter del volcán que ahora está ocupado por un gran lago y si vas con alguien que conoce la zona como era nuestro caso sabes que en realidad puedes subir a la cima del cráter y poder admirar todo el paisaje de la isla mientras ves a los caballos correr por el cráter del volcán.
Después de tanta caminata fuimos a comer al lado de una antigua cueva frente al mar que las gentes del lugar aun utilizan como lugar de vacaciones. Allí Julio nos cocinó un par de peces que habíamos comprado por la mañana en el mercado llamados sierra y piafi que estaban exquisitos. Claire por su parte y como buena francesa nos hizo una rica mayonesa de acompañamiento. La forma de “hacer barbacoas” de los pascuenses es cubrir una hoguera con piedras volcánicas porosas amontonándolas poco a poco hasta tapar todo el fuego para luego colocar el pescado con piel directamente sobre la piedra y esperar a que se cocine y no se queme gracias a la piel. A continuación lo colocó ya cocinado encima de unas algas que habíamos recogido del mar y con las manos como en los viejos tiempos nos comimos el pescado frente a la playa. Me parece que explicándolo me quedo corta, fue algo fantástico.

Finalizamos la excursión con un paseo por la playa de Anakena, una bonita playa de arena blanca y llena de palmeras, 4 chiringuitos, caballos que campan libremente y como era de esperar: más moais.
Y por la noche tengo que decir que Claire tumbó a Roger a pisco sauers y al día siguiente tuvimos que cancelar nuestro bautizo de submarinismo por culpa de la resaca.

El resto de días nos los tomamos con más calma e intentamos disfrutar de la tranquilidad de la isla, comiendo en los carritos, unos chiringuitos en plan carretilla al lado de la playa donde te podías sentar a comer en sus mesas. Un día alquilamos una scooter (algo un poco peligroso por el mal estado de los caminos de la isla) y nos fuimos a hacer una pequeña ruta de medio día donde se puede visitar el cerro Puna Pau que es  la cantera de donde salían los sombreros de los moais, los pukaos. Los moais están íntegrtamente hechos en piedra volcánica gris excepto sus pukaos que está hecho de piedra rojiza. Al día siguiente de la resaca conseguimos hacer nuestro bautismo de buceo que fue fantástico y pudimos ver algunos peces tropicales y mucho coral debajo de las aguas.

Alquilamos una moto durante un par de días para ver otras zonas de la isla, perdernos por los caminitos y descubrir más moais o cuevas y el último día caminamos hasta la cima del otro gran volcán de la isla: el Poike donde vimos como se ponía el sol en la otra punta de la isla reflejando el resto de mini volcanes que cubren toda la superficie de Rapa Nui. A la bajada teníamos que pasar por medio de la casa de los guarda parques que justo estaban sacrificando a un ternero y nos invitaron a una barbacoa, pero mala suerte, ya teníamos una cena preparada con los chicos del hostel.

Nos faltó subir a la punta más alta situada en el centro de la isla desde la que tienes también fantásticas vistas: el volcán Terevaka y hacer snorkel en la otra playa de la isla, Ovahe, donde parece que es el mejor lugar para practicar ese deporte durante las mañanas que es cuando da el sol en la cala. Pero preferimos pasear y disfrutar de no hacer nada en especial por la isla.

TODOS LOS SANTOS
Por pura coincidencia pasamos el 1 de noviembre en Isla de Pascua y pudimos ver cómo celebran ese día /noche con sus muertos. El cementerio que está situado con vistas al mar en un lugar espectacular ese día cubre sus bonitas cruces y lápidas de arcilla blanca de coloridas flores tropicales y por la noche el cementerio se ilumina con la luz de las velas y se convierte en una agradable “fiesta” donde nada más entrar ya te ofrecen una taza de café y los niños corren jugando saltando de tumba en tumba. El resto de las familias se sientan encima de la tumba de su ser querido y pasa una agradable velada supongo que recordando alegremente a sus antepasados.

LA CÁRCEL DE ISLA DE PASCUA
Pues sí, estuvimos en la cárcel de Rapa Nui, y no nos quedamos fuera, no, entramos y estuvimos hablando con los presos, como Lady Di. La única diferencia era que no hablábamos de sus penas (que dudo que tengan alguna), sino que nos intentaban vender sus artesanías. La verdad es que ser preso en Rapa Nui es un chollo, te pasas el día haciendo artesanías de madera (con todo tipo de herramientas de sierra y cuchillos, etc…) que luego vendes a las tiendas de la isla o a los pocos turistas que saben que es más barato comprar ahí, tienes día libre los domingos y encima vives en una isla paradisiaca donde te dan de comer. ¡Qué más quieres! Fue bastante curioso ir entrando en sus celdas donde cada uno exponía y vendía lo que hacía. Incluso tenían un par de cachorrillos que cuidaban y alimentaban. Eso sí, según nos explicaron algunos pascuenses, la gente que estaba en la cárcel como mucho había robado comida. Resulta que en la isla nunca pasa nada porque todos se conocen y cuando han entrado a robar a las casas ha sido para robar comida y bebida, las joyas y otras cosas de valor las han dejado en su lugar.

Y eso es todo amigos!!!
Si has llegado a leer hasta aquí te felicito, tienes una paciencia de santo!!!!

Precios de referencia:
Noche en hostel: 10.000 pesos chilenos p/p
Taxi a Orongo: 11.000 pesos
Tour full day en agencias: 27.000-30.000 pesos p/p
Alquiler scooter 8h: 15.000-20.000 pesos
Alquiler moto-cross 8h: 30.000 pesos
Bautismo buceo+fotos y vídeo incluidos: 30.000 pesos p/p

Datos de interés:
Para quien esté interesado en contactar con nuestro guía-taxista Julio aquí dejo sus datos:
Julio Andrés Vergara
julioandres.vergaragonzalez@gmail.com
tel: (+56) 097746070
Creo que si se marca desde Isla de Pascua va sin el 56 y sin el 0, pero mejor preguntad en el locutorio.

Links de interés:
Mapa de Isla de Pascua