Después de mucho tiempo deseando pisar la selva amazónica hemos alcanzado ese sueño y llegamos a la ciudad de Iquitos. Allí nos recogieron del aeropuerto y en menos de 1 hora estábamos en un bote navegando por el río Amazonas. Aún no podía creer que me encontraba en plena naturaleza a pocos minutos de adentrarme en la jungla peruana.

Una experiencia “prefabricada” de 5 días y 4 noches por una compañía (Cumaceba) de profesionales que lleva más de 10 años realizando exploraciones en la selva nos hospedó en un lodge que se encontraba a unos 30 kilómetros de Iquitos.
Como era la primera vez que visitábamos la selva y no disponíamos de demasiado tiempo para variar, pensamos que esta sería la mejor opción.

Cumaceba Lodge, las instalaciones:

Lo primero que nos sorprendió fue el maravilloso lugar donde se encontraban las cabañas. Completamente rodeadas de vegetación y árboles altísimos, la zona era muy baja y próxima a un afluente del río amazonas con lo que era posible que se inundase. Por esa razón todas las instalaciones estaban aposentadas sobre unas plataformas de 2 metros de altura para evitar la llegada del agua.

Todo el lugar carecía de suministro eléctrico y de agua caliente así que para iluminar las estancias por la noche, utilizábamos candelabros de keroseno. Las duchas eran con agua fría pero con el calor que hacía era un placer de dioses pegarse una ducha fría. Por otro lado las habitaciones estaban envueltas en todas sus paredes y techo de unas mosquiteras gigantes para evitar la entrada de insectos y animalillos indeseados como por ejemplo tarántulas, escorpiones, serpientes y muchos más.

Una de las maravillas del lugar era la terraza de hamacas, donde habían colgadas unas 8 hamacas para que cualquier huésped pudiera relajarse y mecerse apaciblemente a la sombra. Ideal para sentir la fresca brisa del anochecer después de un largo día en la selva cazando y evitando ser cazado. ;)

La comida servida en el lodge era realmente buena, cuando llegamos la primera mañana nos recibieron con un delicioso jugo de Camu Camu, y a cada menú que nos preparaban nos sorprendían con deliciosas carnes acompañadas con sus arroces y verduras asadas, plátanos fritos, ensaladas riquísimas y siempre todo tipo de zumos tropicales de frutas autóctonas.

Para aderezar las cenas y comidas, siempre tuvimos música en directo de 2 chicos de Iquitos que nos cantaban música local y tocaban la guitarra con mucho estilo, dándonos una atmósfera muy agradable.

Las actividades en la selva, adentrándose con machete:

DIA 1:

El primer día fuimos a visitar a un chico que vivía a unos 20 minutos en bote de nuestro Lodge. Esta persona vivía con su familia en la selva y tenía a su cuidado a varios animales en semi-cautividad para poderlos enseñar a los turistas como nosotros.

Los primeros animales que vimos fueron varios monos, el mono fraile (Saimiri boliviensis), y un marsupial que parecía un pequeño oso hormiguero, el Oati, pero pronto centramos nuestra atención en un perezoso de tres dedos (Bradypus variegatus) y su cría. Es un tipo de oso, muy pequeño y muy lento, con una velocidad realmente lenta y de una fuerza increíble. Su mayor parte del tiempo la pasa comiendo unas hojas que lo mantienen drogado, de ahí su lentitud. En algún momento cuando lo sostuvimos nos dimos cuenta de su contundencia y su fuerza, pues si te agarra con su zarpa puede hacerte mucho daño.
Por la misma casa rondaba un tucán de ojo azul hermoso que le encantaba posar para ser fotografiado, de un tamaño bastante grande de vez en cuando te abría el pico para decirte: “aquí estoy yo”. Fue entonces cuando Jose, decidió sacar en escena a su Anaconda, una serpiente no venenosa que suele matar a sus victimas por estrangulación. La pequeñita media de 3,5 a 4 metros y pesaba muchísimo, pues nos la empezamos a pasar como si fuera la pipa de la paz. No hace falta decir que este ejemplar estaba súper acostumbrado a la presencia humana y no había peligro alguno. A pesar de eso, cuando tienes un animal de estos encima de tus hombros, te das cuenta que serías presa fácil si al bicho se le antojase comerte. Su piel era fría y tenía un tacto algo viscoso pero sin llegar a adherirse, muy musculada y con una fuerza asombrosa.
Poco después seguimos con la visita conociendo al lagarto Juancho, un caimán muy joven, que tenía unos colmillos muy afilados. Medía aproximadamente un metro, y casi todos los que estábamos allí nos atrevimos a sostenerlo. Un chico ruso del grupo se le escapo de las manos en un movimiento rápido y en un abrir y cerrar de ojos el caimán se había movido varios metros y tenía la boquita apunto para morder. Afortunadamente Jose, lo cazó de nuevo y seguimos con la ronda de manos, un poco más cautelosos.

Para variar en la visita, nos explicaron el proceso tradicional para obtener el licor de caña de azúcar. Usando una especie de yunque, donde se podía pasar la caña de azúcar, se enganchaba con otro palo y se exprimía literalmente. Durante el licuado, el licor recorría unos surcos e iba a parar a un recipiente. Fue sorprendente la cantidad de licor que se podía extraer de una simple caña. Una vez la exprimimos del todo, nos pegamos una ronda de chupitos y pasamos a estar un poquito más contentos.
También nos explicaron como los ribereños de la zona preparaban el aceite de anaconda para dolores óseos o de artritis y la uña de gato, una espina procedente de una planta que se utilizaba para curar el dolor de estomago y las úlceras.

Ese mismo día al atardecer algunos del grupo se bañaron en otro afluente del Amazonas, una zona supuestamente tranquila donde no había corrientes fuertes ni tampoco pirañas, serpientes o caimanes. Yo reconozco que ese día no me bañé, no por miedo a cualquier mordisco inesperado, sino más bien por una lesión que arrastraba desde Isla de Pascua en una costilla. Por suerte Oscar, nuestro guía, me prometió que otro día nos volveríamos a bañar desde la orilla.

DÍA 2:

Al día siguiente de camino a la comunidad de los Yahuas encontramos multitud de nidos de termitas. Estos son como grandes sacos oscuros adheridos a las ramas de los árboles. El guía nos contó abriendo uno con el machete, como los nativos se las comen y que también se pueden usar como repelente de mosquitos si se machacan y se esparcen sobre la piel. Segundos después Sara y yo estábamos aplicándonos crema de termitas en el cuerpo, pues el antimosquitos necesario para disuadir a los mosquitos amazónicos es bien caro.

Siguiendo el camino encontramos un Kapok (Ceiba Pentandra), un árbol gigante que tenia unos 120 años y que medía unos 70 metros de altura y un diámetro de más de 3 metros.  Lo sorprendente era pensar que tenía solo 120 años, por lo que su capacidad de desarrollo fue muy veloz gracias a las condiciones climatológicas favorables y a que estaba plantado en un lugar idóneo para su crecimiento.

Continuando con la senda, encontramos una hormiga bala (Paraponera clavata), cosa seria, pues su picadura produce dolores muy fuertes durante 24 horas y mide cómo 25 mm. El caso es que nuestra ignorancia era infinita y por suerte no la tocamos, pero Sara puso el dedo cerca para tomar una fotografía que permitiera referenciar su tamaño.

Ya una vez en el poblado Yahua, observamos como andaban desnudos por la selva tan felices, pero al parecer les avergonzaba nuestra presencia así que empezaron a vestirse con unas prendas naturales basadas en ramas y hojas.
Lo primero que nos hicieron fue pintarnos la cara con una planta llamada Achiote, su fruto contenía un pigmento altamente rojizo, ¡de este modo ya nos sentimos más integrados socialmente con ellos!

La visita nos ilustró su forma de caza con “pocuna”, la cerbatana. Un tubo de madera de unos 2 metros que lanzaba unos dardos a gran velocidad, generalmente la utilizan con un veneno llamado Curare, el cual produce parálisis muscular a las víctimas, produciendo muerte por asfixia al no poder usar el músculo diafragma ni los intercostales. En la visita los dardos iban sin veneno así que pudimos hacer literalmente el indio lanzando a un blanco.

En las prácticas de tiro, acerté 3 de 3 al blanco, ¡el Yahua o me miraba con cara de poker! Al parecer eso de matar monos se me habría dado bien. Poco después de todas las rondas de tiro, nos danzaron un par de bailes tradicionales que eran más bien mareantes, pues se basaban en dar vueltas en el interior de una gran tienda de totora.

Para terminar, colaboramos un poco con ellos comprándoles preciosas artesanías hechas por ellos mismos con frutos de la selva y plantas de su tierra a precios muy simbólicos.

Esa misma tarde dimos otro paseo hacia San Juan de Huachalado, una pequeña comunidad donde vivían algunos ribereños que habían recibido ayuda de algunas ONG y tenían una escuela propia. Aquí conocimos a algunos niños que estaban de fin de semana que los vimos jugar con una tortuga que tenía un cordel atado a su concha. También tenían su propio campo de fútbol improvisado y un pequeño bar donde la bebida por excelencia era la sangre de grado.

Por la noche, mientras me estaba meciendo en una hamaca escuché un ruido extraño y resultó ser una Oropéndola amazónica, un cría de pájaro que había caído junto con su nido del árbol que teníamos en el centro del Lodge.

Posiblemente con las lluvias uno de sus nidos en forma de bolsa colgante había cedido y se cayó. Por suerte la cría estaba bien y tenía una fuerza tremenda en sus garras. La dejamos en unas ramitas de un árbol para evitar que los perros del lugar se la comieran.

Por la noche fuimos a hacer canotaje a una laguna que había cerca de las instalaciones. En ese lugar habitaban caimanes y un sinfín de sapos y ranas, pues la noche era muy misteriosa y mágica con la serenata que ofrecían todos ellos. Algunos ruidos parecían hasta instrumentos musicales, era algo increíble. Aquella noche solo pudimos observar los ojos rojos de algún caimán que nos estaba observando, pero no logramos verlo más, pues se ocultaba bajo el agua cuando nos acercábamos. Lo que si vimos fueron varios ranas Tree frog, muy bonitas de colores suaves y ojos verdes muy vivos.

DÍA 3:

Esa mañana nos despertamos tempranito sobre las 6:00 a.m. para ir a hacer avistamiento de aves en la misma laguna de la noche anterior.
Los primeros pájaros que vimos fueron los Shanshos (ophistocumos hoatzin). Esta ave es tan extravagante y rara que algunos ornitólogos piensan que podría ser el eslabón perdido entre los pájaros primitivos y las aves de hoy en día. Se pasa el día alimentándose de hojas y no tiene depredadores, por lo que solo vuela para cambiar de rama. Su aspecto es realmente curiosos con una cresta naranja y de tonos ocres, cuando vuela tiene un plumaje naranja en su parte inferior muy llamativo.

También vimos unos Cardelanes (red capped cardinal), de colores muy bonitos pero no logré sacarle buenas fotos. Aquella mañana no tuvimos mucha suerte, no encontramos muchas aves.

Más tarde nos fuimos de pesca, concretamente a pescar Pirañas. Con unas cañas de lo más artesanales pero muy eficaces nos fuimos a una zona tranquila de un afluente del Amazonas y allí empezamos la pesca usando carne de vaca. Las puñeteras eran muy listas y se comían la carne sin morder el anzuelo, sin embargo, nuestra habilidad para la pesca mejoró a cada intento y Oscar también nos incentivó al decirnos que si no pescábamos no tendríamos comida ese día. Minutos después empezaron a caer, en total 7 Pirañas, Sara pesco 2 blancas, yo 1 roja y el resto de los demás del grupo. El tamaño era pequeño, pero sus mandíbulas bastante grandes y con unos colmillos de lo más afilados.
Lo más interesante es que las Pirañas son peces que no atacan sin más, por lo que sería posible bañarse entre ellas. De todos modos, si tuvieras una herida con sangre, al parecer las excitaría y te morderían.

Siguiendo la jornada, fuimos a ver las Victorias Regias, en una zona que estaba a unos 30 minutos en bote, es el lirio de agua más grande del mundo. Puede tener hasta 3 metros de diámetro y tener un tallo de 7 a 8 metros. En ese mismo estanque, donde brotaban las Victorias Regias, unos pescadores lanzaron redes para enseñarnos las especies de peces que vivían allí dentro, y en menos de 5 minutos vimos 4 especies diferentes de peces comestibles. Como eran muy pequeños fueron devueltos al agua para seguir sus acuáticas vidas …

Poco después por el camino encontramos una fantástica Tarántula (Teraphisdae), de un tamaño increíble, a este arácnido se le considera erróneamente como un ser altamente venenoso, sin embargo esta especie era completamente inofensiva, sin veneno, y solo podría morder en caso de sentirse amenazada. Usualmente, para defenderse utilizaría sus pelos, que son urticantes, lanzándolos como pequeños proyectiles hacia sus atacantes. Algo que me sorprendió fue su gran tamaño y sus la coloración de sus patas en sus extremos de un tono rosado.

Otro animal que encontramos muy cerca fueron 3 o 4 murciélagos fruteros (Artibeus fraterculu), estos se estaban pegando una siesta y estaban todos ellos muy monos durmiendo colgaditos de un tejado.

Por la tarde fuimos a dar un paseo por una zona de Kapoks gigantes, donde usualmente es posible ver alguna Anaconda durmiendo entre las grandes ramas, sin embargo no tuvimos suerte. Eso si, terminamos de barro hasta las rodillas y por el camino encontramos algunas lianas de “tarzán” que aprovechamos para hacer unas fotos divertidas.

Las lluvias se auto invitaron al atardecer y tuvimos que sacar nuestros impermeables para la paseada nocturna. Aquella noche fue bastante auténtica, pues encontramos varios animalillos de lo más atractivos. El primero que vimos fue una Araña-Escorpión (Orden Amblypygi), no era mortal, pero su picadura podía provocar varios días de fiebre y un fuerte dolor en la zona mordida. Era ciertamente temible por su aspecto, pues tenía largas patas y 2 grandes mandíbulas para cazar a sus presas. Al parecer no tiene veneno, ni es capaz de tejer seda, por lo que caza sus víctimas al vuelo con extrema velocidad y sus con grandes pinzas.

Otra especie que se dejó ver fue un Walo (Smoky Bullfrog), era un tremendo sapo gigante, del tamaño de un melón, estaba impasible ante nosotros, hasta que llegó uno de los perros de Oscar y lo espantó. Por suerte pude hacerle buenas fotos antes de que huyera. Al parecer su carne es riquísima y los ribereños se comen las ancas. Aquella noche vimos 2 ejemplares, uno de ellos mucho más grande.

Pocos minutos después volvimos a ver otra Tarántula, esta vez mucho más grande que la anterior, estaba reposando en un tronco, y la pudimos observar de muy cerca.

DÍA 4:

Esta jornada fuimos a visitar la Isla de los Monos, un área protegida donde procuran preservar y aumentar la población de monos de la región de Loreto. Con algunas subvenciones y ayudas, los monos que viven en esa isla, reciben vacunas, comida y tratamiento en caso de necesitarlo.

Nada más llegar a la isla, un mono llamado Luís de la especie Spider Monkey, nos recibió en el bote con una cara de sorprendido por nuestra llegada, fue una divertida recepción. Ya una vez en suelo firme, nos percatamos de cuan maravilloso era aquel lugar, pues había al menos 7 especies de monos diferentes, todos ellos en libertad y con un aspecto muy feliz y saludable.
Gilberto Guerra, es la persona que dirige el proyecto de la isla, esta persona tiene especial interés en preservar la biodiversidad de Loreto. Al parecer durante muchos años, los monos fueron víctimas de los ribereños al formar parte de su hábitos alimenticios y también con el tráfico de animales exóticos redujeron en gran número la población de varias especies de monos. Así pues Gilberto en su trabajo diario, puede realizar adopciones de monos en cualquier condición que se encuentren, por ejemplo: en venta por un mercado ambulante o cualquier otra condición. En ocasiones, ha comprado el mismo al ejemplar con tal de poder salvarlo.
Sin duda este es un tema delicado, pues en gran parte, la extinción de algunas especies es debido a la necesidad de comida de algunos ribereños y también de algunas tribus locales. Esto conlleva un dilema, pues resulta algo complicado decirle a un nativo que no cace a los monos en peligro de extinción si se trata de la comida que tiene para vivir. En cualquier caso, el trabajo realizado en esta isla es fantástico y fue un hecho el darme cuenta que algún día debería participar en algún proyecto parecido.

Siguiendo con la visita pudimos observar y jugar con muchos monos algunos de ellos eran el Mono Aullador (Alouatta Seniculus), el Choro (Lagothrix), el Yellow Handed Titi Monkey (Callicebus Torquatus) y el Spider Money que antes ya he mencionado.

Dentro de la isla, nos adentramos en busca de algunos frutos tropicales que eran plantados por la gente que vivía allí. Una de las cosas más fantásticas de una tierra tan fértil y una naturaleza tan viva es poder comer frutos recién cortados, la Carambola, la Cidra, el Chocolate y la Piña Blanca fueron algunos de los frutos que degustamos en la isla.
De regreso a la zona de los monos, vimos como Perlita, un mono rojo aullador se encariño con Sara y entre sus brazos no quería que Sara se fuera, pues empezó a llorar cuando tuvimos que separarles. Es increíble como estas criaturas tienen unos sentimientos tan definidos y pueden recordar a las personas.

De vuelta en el lodge, descubrimos unos lagartos llamados Golden Tagu, un primo lejano del Lagarto de Comodo, este que vimos medía por lo menos medio metro y tenía unas machas amarillas que le dan el nombre popular de Lagarto Dorado

Por la tarde, fuimos a realizar un segundo avistamiento de aves en la laguna, y esta vez logramos ver muchas especies diferentes, fue una verdadera gozada. Algunas de las que avistamos fueron estas:

Rey Pescador (Chloroceryle aenea), Locrero Azul (Greater Anis), Monjita (Black fronted nunbird), Masked crimsom Tanager (Ramphocelus nigrogularis), Tuki Tuki (Jacana jacana),Red caped cardinal, Gavilan de camino y el Pájaro carpintero (Melanerpes erythrocephalus). Vamos que la tarde en la laguna fue alucinante, ¡aparecieron todos de golpe!

Ya más tarde, nos fuimos a la orilla del río y disfrutamos del único atardecer que hubo en 4 días, pues las noches habían sido lluviosas y siempre había nubes en el horizonte. Por fortuna, nuestra última noche, disfrutamos de un atardecer increíble en el río. Benigno, un trabajador del Lodge fue muy amable y nos invito a dar un paseo en canoa por el Río Yanayacu durante el atardecer. Fue algo mágico, pues el agua reflejaba el atardecer dorado y el sonido del momento era la brisa del viento y las miles de ranas y sapos que empezaban a cantar pidiendo lluvia para aquella noche.

DÍA 5:

Este ya era nuestro último día, Oscar nos preparó una visita a una pisci-granja, donde criaban al Paiche. Uno de los pescado de agua dulce más grandes del mundo, puede llegar a pesar 300 kilos y medir 3 metros. Es una especie en peligro de extinción que se encuentra vedado, por esa razón se cría en pisci-granjas para poder seguir comerciando con ellos en época de veda cerrada. Nosotros fuimos a alimentarlos con unos pececillos pequeños y la verdad es que fue una locura, pues los Paiches hambrientos saltaban del agua para intentar cazar el cebo.
De hecho, accidentalmente y por primera vez, según nuestro guía, un Paiche de unos 70 kilos logró saltar hacia nosotros entrando en la plataforma de madera y dando saltos de loco, nos sorprendió a todos, tirando sillas y montando un jaleo de narices. En cuestión de segundos se balanceó de nuevo al agua y la calma volvió a su cauce.

Normalmente, este pescado se utiliza para preparar el famoso Cebiche peruano, uno de los platos más típicos del país.

En la misma pisci-granja también tenían unos cuantos caimanes, ya más creciditos. También les alimentamos para ayudarles en su sano crecimiento.
Para finalizar nuestra experiencia amazónica, nos dimos un chapuzón en el Río Negro, donde esta vez si, me metí desde la orilla, siendo advertidos previamente que no debíamos orinar en ella. Existe un pez muy pequeño que puede detectar la orina y seguir su rastro hasta introducirse por los orificios, alcanzando a comerse los intestinos. Esto produjo una anécdota de mayor interés para Sara, pues ella se baño una primera vez y no fue advertida debidamente. Así pues ella habló con Oscar y le avisó que había miccionado en el río la primera vez, y él le contestó, si te hubiera entrado el pez… hoy ya estarías muerta.

Mientras nos damos el chapuzón felizmente unos pescadores nos obsequiaron con un cangrejo enorme con su tenaza derecha súper desarrollada para que pudieran prepararnos una deliciosa sopa de cangrejo llamada Chupe.

Y eso es todo, un artículo difícil de escribir, y reconozco que pocos lo van a leer entero. Sin embargo es tanta la emoción vivida que era necesario explicarlo todo bien para compartirlo con quienes realmente les interese la naturaleza y la preservación de la vida salvaje en general. Espero que hayáis disfrutado la lectura y no olvidéis echar un ojo a las fotos, pues hay un gran número de especies que logré captar con la cámara.

Precios de interés:
Cumaceba Lodge, Iguana Expedition (5 días y 4 noches todo incluido): 200 Dólares por persona

Enlaces de interés:
Cumaceba Lodge
El paiche y su potencial
Departamento de Loreto en Amazonas peruano

Datos de interés:
Isla de los Monos, Gilberto Guerra - (0051) 65 235529
Oscar Heller, guía de la selva amazónica - oscarheller71@hotmail.com