
Así, Arequipa ha llegado a nuestros días como una población con preciosos edificios coloniales, imponentes iglesias y catedrales y el convento más espectacular que he visto nunca. Algunos lo llaman la pequeña España, y es verdad que se parece, sobre todo por las callejuelas laberínticas del convento de Santa Catalina que recuerdan con sus calles blancas adornadas de bonitos geranios de colores a más de una población de Andalucía. Lo interesante de todo esto es que realmente Arequipa parece formar parte también del patrimonio cultural de España ya que por lo que nos cuentan los arequipeños el gobierno español ha invertido dinero en la reconstrucción y restauración de la ciudad.
Siguiendo con el circuito de Arequipa el punto inicial de visita a la ciudad sería desde la plaza de Armas de blancos edificios de estilo colonial con grandes columnas y arcos. A partir de esta plaza nacen diferentes calles entrelazadas que conforman el centro histórico de la ciudad y entre las cuales vale la pena perderse para ir descubriendo impresionantes iglesias o bonitos edificios y patios ahora convertidos en restaurantes, tiendas de artesanías o agencias de turismo.
Pero una de las visitas obligadas de Arequipa y en la que seguro se dedica una media de 2 horas es el convento de Santa Catalina. Como ya he dicho antes, debe ser uno de los conventos más espectaculares y lujosos del mundo. Es como estar en un pueblo andaluz, con sus calles blancas, laberínticas llenas de geranios, sus fuentes de agua situadas en amplios patios con columnas y arcadas, sus casas más bien austeras con sus muebles antiguos y algunos cuadros religiosos y sus antiguas cocinas con todos los elementos e incluso tenían un baño-piscina común donde asearse y tal vez pegarse unas brazadas. Todo recuerda a España, incluso el nombre de las calles es Toledo, Sevilla, Burgos, etc… La única diferencia es que en este pueblo solo vivían monjas y novicias (con sus respectivas esclavas).
El convento se inauguró poco después de la colonización española y sólo podían vivir monjas españolas. Con el paso del tiempo esto fue cambiando al igual que la fisonomía del convento que ha sido reconstruido barias veces a lo largo de la historia por culpa de la acción de los terremotos que azotaron Arequipa.
En el año 1970 parte del convento de clausura fue abierto al público y gracias a esto hoy podemos ver cómo vivieron las monjas durante todos estos años encerradas en este convento-paraíso en el que más de uno quisiera recluirse. Actualmente aún viven algunas monjas que tienen su propio recinto cerrado dentro del convento y que como es lógico no es posible visitar. Pero estas monjas ya parecen algo más modernas porque (a parte de la entrada al convento, que no es barata aunque vale la pena) también tienen su tiendecita de artesanías dentro del convento que han comprado ellas mismas para revender, y parece que alquilan o han vendido algún patio o sala del convento para poner ahí una cafetería o un restaurante. En fin, que el celibato ya no es lo que era.
Y el otro gran símbolo de la ciudad es la momia Juanita. La momia de una niña inca de unos 12 años encontrada en el cráter del volcán Ampato donde en su momento fue sacrificada para calmar al dios de la montaña. Parece ser que su espectacular conservación se debe a que nada más morir probablemente hubo un temblor de tierras que desplazó a la niña hacia una zona de la montaña donde había un glaciar que cubrió y conservó el cuerpo hasta que en el año 1993 gracias alas constantes erupciones del volcán Sabancaya desde 1990, situado en la misma cordillera que el Ampato, deshizo esa zona del glaciar y el cuerpo quedó al descubierto conservando sus rasgos faciales, la carne, la piel, el pelo y hasta la ropa que llevaba. Se puede visitar junto con el resto del museo que habla de ella de las demás momias encontradas por la zona en el Museo Santuarios Andinos.
Para los que quieran saber más de Juanita les contaré que según los estudios fue una niña que venía de algún linaje real y estaba completamente sana y que posiblemente al momento de nacer ya se le asignó este duro final. En el momento de su muerte, Juanita había caminado durante muchísimos días y había recorrido miles de km en procesión con el chamán y su corte por caminos en los que ahora sólo se meten las personas mejor preparadas. La niña debía estar probablemente exhausta aunque muy convencida de lo que iba a hacer: al dar su vida por su pueblo ella misma pasaría a convertirse en un dios. Finalmente después de una ceremonia donde la niña iba vestida con las mejores ropas y joyas Juanita fue sacrificada con un duro golpe en la cabeza, luego colocada en posición fetal y liada con ricas ropas para ser dejada en ofrenda al volcán. El resto de la historia ya os la he contado. ![]()
Como curiosidad he aprendido que “sara” en quechua significa maíz. Y que además hay una momia llamada Sarita que fue encontrada en el volcán “Sara sara” (los quechuas suelen repetir el nombre de las cosas para darles mayor importancia).
Enlaces de interés:
Sobre la momia Juanita
Convento Santa Catalina
Convento Santa Catalina en Wikipedia
Precios:
Entrada Convento Santa Catalina: 30 soles
Entrada Museo Santuarios Andinos: 15 soles

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