El lago Titicaca es el lago navegable más alto del mundo. Está situado a 3.810 m de altura entre la frontera de Bolivia y Perú. Y entre sus atractivos se encuentran las famosas islas flotantes y otras pequeñas islas repartidas por todo el lago con numerosos restos incas y donde aun habitan algunos poblados que se dedican a la pesca, la agricultura y el turismo.

Copacabana es la principal población del lado boliviano y Puno la del lado peruano. Nosotros nos quedamos en Copacabana que es más pequeñito, agradable y barato para poder visitar las islas del lago.

Desde el mismo hotel contratamos una excursión de 1 día a la Isla del Sol. La excursión consistía en un barco (bien viejo) que te llevaba junto a 50 personas más en un viaje de unas 2 horas (no por lo lejos, sino por la lentitud) a la punta norte de la isla desde donde se podían visitar unas ruinas incas y un museo junto a un guía del pueblo si se desea.

Después de esa visita había gente que se volvía al barco para ir a visitar la Isla de la Luna (otras tantas horas más en barco) y luego nos reencontraríamos 4 horas después con los que habíamos decidido atravesar la isla a pie en la punta sur donde se encuentran las escaleras del Inca.
Y por último se toma el barco de vuelta a Copacabana a eso de las 4-5 de la tarde haciendo parada en 2 de las islas flotantes artificiales del lago habitadas antiguamente por los Urus para hacer unas fotos de una típica escena totalmente preparada para los turistas y tener la oportunidad de caminar por una isla flotante artificial hecha encima de una planta llamada totora que tiene raíces flotantes y utilizando esa misma planta junto con madera para construir todo lo que hay en la isla: casas, embarcaciones, asientos, etc… Luego de estas breves paradas de 20 minutos cada una y que realmente es curioso de ver se retorna a Copacabana a las 5-6 de la tarde.

Tengo que decir que el punto fuerte de la Isla del Sol no son sus restos arqueológicos sino el bonito paseo hasta el sur donde te vas cruzando con ovejas, campesinos, bonitos paisajes y todo hay que decirlo, un sin fin de niños que con la ayuda de sus caritas de pena intentan venderte algunas piedras monas que han recogido del campo a precio de oro.

Una cosa importante a tener en cuenta es que hay que ir con dinero encima porque a lo largo de todo el día te vas encontrando con algunos peajes en el camino que hay que pagar o no se puede continuar el camino al sur, a parte también se paga el museo, las ruinas, el guía y el peaje de los niños. Y claro, traer comida.

Precios:
Barco que te lleva a Isla del Sol e Islas Flotantes: 25 bolivianos
Museo y ruinas: 10 bolivianos
Peajes: 10+5+5+5 bolivianos por lo menos…no me acuerdo mucho.
Entrada a las 2 Islas Flotantes: 10 bolivianos.