
En los primeros kilómetros saliendo por fin de las grandes masas urbanas y dirigiéndonos a la cordillera de los Apalaches, encontramos las preciosas “Montañas Humeantes” como ellos la llaman y una magnífica carretera pintoresca llamada “Linea del cielo azul”.
No era para menos, nosotros andábamos de pasada, pero sin duda la niebla al principio nos abordo por una carretera de curvas que ascendían por las montañas y al llegar a las alturas más altas de repente todo se despejó, el cielo nos mostró su azul más intenso y en las faldas de la montaña un sedoso manto nublado cubría todo el paisaje. Uno de los instantes más maravillosos de la ruta hasta el momento.
Desafortunadamente, tuvimos que abandonar la carretera poco después por falta de carburante y que aquel lugar se trataba de un sitio recóndito donde las gasolineras no abundaban mucho, así que tuvimos que desviarnos y seguir por una autopista que más adelante nos llevaría al otro lado de los Apalaches.







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