
Llegamos con muchas energías a un hostel en las playas de Venice, un lugar donde los freaks abundan y puedes ver todo tipo de “boarders”: surfistas, skateboarders, longboarders, etc… e incluso las tiendas que existen son especiales para gente ultra-cool o ultra-freaky, desde tiendas de tatuadores, ropa modernilla, funky, heavy, gothic, bizarre, posh, etc… vamos un sin fin de variedades, un zoo en vivo con la fauna más diversas de humanoides sobre ruedas, no te aburres ni un minuto.
Otra de las cosas buenas que descubrimos de la Venice fue que está llena de espacios dedicados al deporte, algo muy extraño tratandose de EEUU donde los burgers y la obesidad están hasta en la sopa. Sin embargo, en este lugar, nos sorprendimos viendo canchas de baloncesto, pistas para skaters, maquinas de fitness, anillas para deportes olímpicos o incluso aparatos para boxeo, ¡increible! La gran mayoría de estos servicios en completo funcionamiento y llenos de gente.
Nosotros nos alquilamos unas bicicletas de paseo y recorrimos varias veces la playa de punta a punta, viendo todo tipo de bicicletas, triciclos, monociclos, bicicletas custom, tandems, todos circulando ordenadamente por sus carriles de bicicleta advirtiéndote al adelantarte “on your left!”. Las famosas chicas en bikini californianas aparecían de vez en cuando y los cachitas con camisetas ajustadas también, ¡así que el mito se convirtió en realidad!
Ya en Santa Mónica nos desmontamos de las bicis y dimos un paseo por el muelle muy concurrido, con un parque de atracciones que tenía hasta montaña rusa. El lugar lleno de tiendas de souvenirs, te ofrecía bonitas vistas de la playa a ambos lados. Los pescadores plantando la caña en todas partes iban sacando algún que otro pececillo despistado y lo que nos resultó familiar fueron artistas urbanos como los de las Ramblas de Barcelona montaban que su “performance” en el muelle.
No debemos olvidar los famosos vigilantes de la playa, los del bañador rojo y los musculitos o las tetas pneumáticas. Todos igualitos que en la serie de Baywatch, pero solo vimos machitos, ni una sola Pamela Anderson enseñando pechuga (Sara 1 - Roger 0). Incluso llegamos a ver el famoso cuartel general de los Baywatch, con los coches 4×4 amarillos, los salvavidas cutres de color rojo, y sobre todo, los mismos vigilantes de la playa. Tuvimos la ocasión de ver a un rubiales cachas en su flamante bañador rojo que era un tremendo Adonis, luciendo palmito en su casita de vigilante de madera blanca. De vez en cuando salía con unos prismáticos y buscaba en el horizonte alguna víctima de las olas o ¿quizás algún traficante o algún terrorista?, pues según Baywatch, no olvidemos que un vigilante de la playa es casi casi como un agente del FBI.
Saliendo de la playa y adentrándonos en los Angeles, fuimos a ver el Paseo de la fama, donde vimos todas las baldosas con las estrellas más famosas, el famoso Teatro Chino y el Teatro Kodak, que pierden un poco en la realidad, pero siempre hace ilusión cuando ves la firma de Harrison Ford en el suelo y sus pies o manos.
Otras actividades frikis que practicamos fue comprar un mapa donde te dan las direcciones de las estrellas del cine y puedes ir a meter las narices en su casa. Nosotros nos ceñimos a uno de los grandes y nos fuimos derechitos a la casa de Steven Spielberg, lo cual nos adentró en un barrio de ultra-lujo cerca de Sunset Boulevard, donde las mansiones salían por todas partes e incluso cuando estabamos delante de la casa de Spielberg se nos abrieron las puertas del garaje 2 veces, sintiéndonos invitados a entrar a tomar un cafetito con el master del universo de la ciencia ficción de Hollywood. Otra alternativa podría haber sido ver a Steven en bata sacando la basura, pero no se dio el caso.
Las letras de Hollywood en frente de nosotros nos permitió imaginar que estábamos en una de las miles de películas donde salen esas letras, fuimos al observatorio de Beverly Hills donde disfrutamos de una vista panorámica de la ciudad.
Otra de las actividades más frikis fue ir a ver un par de localizaciones de la película “El gran Lebowsky“. El primer intento fue la famosa bolera, que resultó un fracaso, pues no era la misma, aunque la cara de pardillos que se nos debió quedar cuando le preguntamos al encargado si era esa la famosa bolera seguramente no tuvo precio. El segundo intento ya con más éxito fue cuando fuimos a ver la casa del “Nota” con su jardincito y su entrada floral. Unos jardineros me dejaron entrar para sacar una foto y la verdad es que me hizo mucha ilusión ver la casa del NOTA! ( el nota aguanta )
Para completar la visita compramos unas entradas al parque temático de los Estudios Universal, algo que no se puede dejar pasar, pues este parque temático es increíble. Las atracciones tienen un carácter especialmente cinematográfico y digital, mucha tecnología virtual por todas partes y sobre todo, el famoso recorrido en los estudios de cine y sus escenarios de películas famosas como Tiburón, Regreso al Futuro, pelis del lejano oeste o incluso escenas de Psicosis, o alguna que otra sorpresilla como inhundaciones en estaciones de metro o explosiones delante de tus ojos, una pasada.
Precios de Interés:
Entrada a Universal Studios: $60/p (Sale un poco mejor de precio si se compra en una oficina de Información Turística).
Alquiler de 1 día de bici: $20 / 9h-17h
Enlaces de Interés:
Web Universal Studios







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Suscribirse comentarios rss o deja un TrackbackCalifornia here we go! A ver si me pongo al día, como no tengo intención de ir a los EEUU, pues me irá bien leer y ver vuestras andanzas.
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