
A primera vista San Francisco podría parecer cualquier ciudad europea con locales modernos y gente guapa, pero con muchos más chinos de lo normal. San Francisco tiene la comunidad china más grande del mundo fuera de China, claro está. Y encima nos aproximábamos al fin de año chino asía que todas las calles de China Town estaban bulliciosas y llenas de gente corriendo con flores de un lado para otro, una locura. Era un alivio meterse en Little Italy huyendo de todo el follón y entrando en un barrio donde predominan la buena comida, los cafés y donde se oye italiano por todas partes. Para nosotros fue como sentirse un poquito más cerca de casa. Lástima que los precios no fueran los mismos que en Italia…
Uno de los días en que salió el sol cogimos nuestras bicis para recorrer un poco mejor la ciudad y subir a pie las grandes cuestas para luego bajarlas en bici, eso sí, con los frenos bien apretados porque era tan inclinada y larga la cuesta que daba muchísimo respeto. De echo hubo algunas que las bajé andando, ni siquiera intenté subirme a la bici. Los tranvías parecían que se iban a estrellar cuando se ponían en las cuestas a subir como si fueran montañas rusas.
Ese mismo día nos dirigimos hacia el norte de la ciudad donde se encuentra uno de los puentes más famosos del mundo, el Golden Gate. El gran rojo une a San Francisco con el continente por el norte y es posible cruzarlo en bici, pero era un día demasiado ventoso y no prometía mucho esa hazaña. lo que hicimos fue pasear un poquito por una playa con vistas al puente y donde todo el mundo va a jugar con sus perros. Parece ser que esa era la única playa donde se permite a los perros, así que vimos perritos de todos los tamaños y condiciones muy atareados corriendo de arriba a abajo a buscar las pelotas que sus dueños les tiraban. No importaba si la pelota iba a parar al mar, ellos corrían como cohetes y nadaban para traerla con éxito y así llevarse la felicitación de su dueño.
Otro día fuimos a visitar un nuevo museo abierto recientemente, el Museo de la Ciencia de San Francisco. Allí tenían, como en el de Barcelona, una pequeña reproducción del Amazonas en forma de bola de cristal donde uno se podía meter para apreciar el húmedo clima amazónico, pero el de Barcelona es mejor. También hay un gran acuario con tiburones, pirañas, medusas y peces de todo tipo incluidos algunos reptiles como una tortuga anfibia, a la que mejor no le acerques el dedo de tu mano porque te lo arranca de cuajo y algunos ejemplares de caimanes incluyendo uno albino. En realidad en el museo había mil cosas más como para pasarse 3 días investigando, pero como llegamos tarde, no nos dio tiempo a ver mucho más.
Y para terminar el último día vendimos las bicis por el mismo precio que habíamos pagado + los taxis que habíamos pagado para ir a buscarlas. Todo un chollo.
Precios:
Museo de la Ciencia: gratis porque era el día de entrada libre de cada mes.
Bicis de segunda mano: $15 Mountain Bike + $35 del taxi y $25 BMX + $20 del taxi.







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