
Sin tratarse de ninguna broma, pocos días después de ir rodando por el norte de Nueva Zelanda, tuvimos que aceptar que las lluvias son algo constante y que si se proponen amargarte tu ruta, lo harán. Así pues llegamos a la conclusión de intentar alcanzar la punta norte del país lo antes posible, marcar con una cruz en el mapa ese punto, conformando que ya lo habíamos visto y seguir nuestro camino hacia el sur.
¿Qué hemos visto en esta desesperada carrera por liquidar el norte?
Bueno, pues poca cosa, a parte de litros de agua sobre nuestras cabezas, alcanzamos la 90 mile beach, que en realidad los folletos publicitarios están mal escritos, pues se trat a de una playa de 90 kilometros, que no es lo mismo.
Esta playa, es un lugar interesante, vasto, extenso, con mucha arena, incluso es posible conducir por ella y recorrerla de sur a norte. Es recomendable saber como conducir sobre la arena si tienes intención de hacerlo. Nuestor kiwi-movil es algo viejo y frágil así que evitamos la idea de adentrarnos en las arenas.
Sin embargo, a parte de unos individuos conduciendo en quad y algunas lluvias molestas mientras paseabamos por la playa fue todo lo que logramos ver. El pueblo de Ahipara, donde nos recomendó la oficina de turismo de NZ aparcar para visitar la playa, no tenía nada de interés, ni tan solo un mirador a la playa, ni paseo marítimo, ni nada, solo casas residenciales, parcialmente lejos de la playa, por lo que las actividades eran escasas. Minutos más tarde, seguíamos conduciendo al norte para alcanzar el cabo Reinga.
Subiendo por los 90 kilometros que nos faltaban, tuvimos la deliciosa experiencia de no ver el último cartel de “gasolina disponible última oportunidad”, con lo que llegamos a unos 20 kilometros del final con el tanque de gasolina casi vacio y al no ver más gasolineras, empezamos a pensar que debíamos dar media vuelta si no queríamos quedarnos tirados en medio del camino, done apenas nadie cruzaba por ahí. Sin embargo minutos más al norte descubrimos una vieja gasolinera que ofrecia un cartel en mayúsculas “gasolina: última estación de servicio”, así que nos detuvimos ilusionados para repostar y nos dijeron que hacía 2 años que estaba fuera de servicio. Al mismo tiempo unos backpackers querían que les llevaramos por la patilla, algo que habríamos hecho con mucho gusto si no fuera por que andábamos con la gasolina justa para volver y ellos eran 3 con mochilas en nuestro cutre-kiwi-movil, que nos habría dejado tirados en la primera curva.
Así que volvimos atrás y con un poco más de suerte logramos comprarle unos 5 litros de gasolina extra a un granjero que nos la cobró a 10 dólares, salvándonos la vida.
Ya con algo más de gasolina, dimos media vuelta para alcanzar el cabo, saltarnos los backpackers de nuevo, por que ellos querían ir al sur, y alcanzamos el final del camino, después de cruzar 15 km sin asfaltar de graba muy mala.
En el cabo, vimos un paisaje considerado por los mahoris como el lugar donde las almas parten al más allá. Un lugar religioso y sagrado para ellos, que tenía infinitas vistas al pacífico. Realmente impresionante al oeste se podían ver las dunas gigantes de arena, donde se suele practicar “sandboard” y en la punta del cabo, decenas de trekkings que recorrían el cabo hasta las espectaculares playas acantiladas en las partes más bajas del mismo.
Nosotros realizamos el trekking corto, por culpa del tiempo, semi lluvioso y completamente nublado, la visibilidad era muy mala, y con mucha suerte, logramos ver el faro y su entorno. El primer faro construido en Nueva Zelanda a finales del siglo XIX. Era muy pintoresco, actualmente controlado automáticamente todavía hace servicio a las embarcaciones que navegan através del sur del Oceano Pacífico y el Mar de Tasmania, un punto donde las olas de ambas aguas chocan provocando un fuerte oleaje. Realmente el mar parecía muy enfurecido viéndose olas de muchos metros y bien grandes aún estando en lo alto de los acantilados.
Volviendo hacia el sur camino de Rotorua, pasamos la noche en una zona “prohíbida” por el gobierno de NZ, pues, paradójicamente, si llegas tarde a una zona de camping DOC (department of conservation), este te cierra las puertas, por otro lado, las Rest Areas, son de todo menos “rest”, que en inglés significa “descanso”, pues no se permite aparcar por la noche y para redondear el asunto, los campings de pago a partir de las 10 cierran muchos sus puertas o simplemente no hay nadie en las recepciones, evitando la entrada en coche y complicándolo bastante. Nuestra solución fue adentrarnos en una reserva natural abandonada de la mano de dios y allí aparcamos el coche y dormimos otra vez dentro unas escasas 2 o 3 horas, pues no queríamos llevarnos una bonita multa.
Todo esto nos pasó por que queríamos alcanzar Rotorua y ganar algo de tiempo perdido por la reparación del coche y por los días perdidos por las lluvias, resumiendo, todo no puede ser y si quieres conducir un buen rato por la noche y luego dormir en algún sitio decente… Nueva Zelanda no es el lugar apropiado. Bienvenida la experiencia para otra ocasión.







2 usuarios han comentado...
Suscribirse comentarios rss o deja un TrackbackBones! Fa molts mesos que aneu per aquí, però jo encara no us havia pogut llegir, estava capficat en masses coses i m’he perdut part del viatge, ara molt més relaxat, puc gauidir de les vostres experiencies.
Hola Beni!
Gràcies per seguir-nos. Ja fa 6 mesos mes o menys que estem fora de casa, que no és poc.
Saluts desde NZ i per cert, ens coneixem?
Bye bye!!!
Roger i Sara
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