Ansiosos por unos pocos días de sol en Fiordland, fuimos volando como flechas en cuanto descubrimos el parte meteorológico soleado durante los próximos 2 días. Tierras misteriosas, donde los Alpes del sur casi culminan su magnificencia y ancestrales montañas de origen glaciar emergen desde las profundas aguas del océano. Un paisaje alucinante que comienza en Te Anau y resigue 120 kilometros hasta la población de Fiordland, al otro lado de las montañas, cruzando sus entrañas, se abre un valle empinado hacia el nivel del mar y las cascadas descienden por todas partes tímidamente en días soleados y majestuosamente en días de lluvia. No existe nada más parecido en todo lo que hemos visto del mundo.

Acampamos en el lago Gunn, un lugar apartado gestionado por el DOC, para mantener nuestra economía a raya. Aquí, entramos y salimos numerosas veces para ver las diversas partes del lugar. El lago Gunn, ubicado al otro lado de las montañas que separan los fiordos de tierra firme, nos demostró ser verdaderamente especial, cuando al despertarnos la primera mañana, una larga y tranquila noche sin vientos dio el permiso a las aguas para moldear un perfecto y calmado espejo que nos dejó perplejos deleitándonos con una gigantesca simetría de todas aquellas montañas y nubes. Las puñeteras Sandflies arebataban la magia del momento lanzándose sobre nosotros como pequeños vampiros chupasangre, sin embargo, actuaban de forma extraña, en ocasiones a decenas y en otros momentos ninguna.

La primera visión del Monte Mitre, famoso por su forma de sombrero de obispo, marcó el hito del paisaje más esperado en Nueva Zelanda después del fracaso en Tongariro de la Isla Norte. Y está vez, no nos defraudó, un paisaje de cuento, con cascadas, y altas montañas que se alzaban hasta los 1600 metros de altura. Paredes completamente verticales y hermosos horizontes seseantes con la puesta del sol fueron algunos de los paisajes que disfrutamos en el barco de última hora que realizaba eco-rutas para los turistas afortunados con transporte propio, pues los autobuses turísticos dejaban de funcionar a la 1 de la tarde.
En el barco alcanzamos mar abierto y de regreso nos posamos bajo una gigantesca cascada para verla literalmente debajo de su falda. Una experiencia muy bonita que preferimos hacer en lugar de los famosos kayaks.

La experiencia de kayak, muy deseada por todos la cancelamos, pues los “listos” kiwis, pretendían engañarnos una vez más, con su llamativo panfleto “Sunrise Classic” (amanecer clásico), un Kayak organizado a las 7 de la mañana para ver el amanecer. Sin embargo en el último minuto nos dijeron que era a las 8, ¡alegando que no era posible remar en kayak durante el amanecer por falta de luz! en España para nosotros eso es una ESTAFA descarada, así que cancelamos el tour.

Las mareas eran muy cambiantes y el paisaje en Fiorland ofrecía diversas caras dependiendo de la hora del día, sin duda un lugar de ensueño donde se suele practicar el famoso Milford Track, considerado unos de los 10 mejores trekkings del mundo. Que no pudimos hacer por algunas de mis viejas dolencias en la pierna y aun pudiendo, no habría sido posible debido a la gran larga lista de espera que hay para poder hacer el camino. Preparado para unos pocos y con pura intención elitista, pues solo es posible dormir en refugios y la acampada está prohibida.

Para despedirnos del lugar, fuimos a presenciar el amanecer en el monte Mitre, y afortunados, las nubes se posaron por debajo de su pico ofreciendo unas vistas increíbles. El sol fue mostrando los mejores colores y la profundidad de sus montañas reflejadas en la marea baja. Nada es mejor que estar delante y poder observar ese maravilloso momento en persona sin nadie más a tu alrededor.

Como siempre las aves nos acompañaron en algunos momentos, descubriendo algún que otro Kea (loro alpino de Nueva Zelanda) y otros pájaros como el Toutouwai que sin miedo alguno visitó muchas veces nuestra tienda para comerse todos los bichos que teníamos estampados en el parachoques del coche.

Precios de interés:
Barco de 1h y media en Fiordland: 75 NZD

Enlaces de Interés:
Pájaros de Nueva Zelanda