Ubicadas en la playa de KoeKohe en la costa de Otago (costa este), yacen las rocas de Moeraki. Unas esferas de roca casi perfectas que oscilan entre varios centímetros y hasta 2 metros de diámetro. Están construidas en piedras de granito Andesita, tratándose de concreciones sedimentarias.

Hace de 4 a 5.5 millones de años en unos 10 a 50 metros de profundidad del suelo marino se acumularon todo tipo de sedimentos alrededor de restos organicos, creándose lentamente la superficie esférica y incrementando su tamaño con el avance del tiempo. Lentamente, las esferas fueron alcanzando la costa por los cambios del nivel del mar y las corrientes, formando parte de la isla de Nueva Zelanda.

Con la erosión de las olas alcanzando la costa y el viento azotando los muros de las paredes verticales de KoeKohe, las esferas fueron una a una descubiertas y liberadas de su apresamiento bajo tierra. Es así como los maories las descubrieron y recitaron leyendas sobre ellas, más tarde en 1848 W.B.D. Mantell esbozó las piedras en su cuaderno de viajes asombrado por tal rareza natural.

Las rocas tienen algún tipo de poder magnético, nosotros las vimos anteriormente en Isla de Pascua, se encontraban en la playa, y la leyenda pascuense decía que Hotu Matua trajo las piedras en su embarcación al llegar a la isla. Según los pascuenses a esa gran piedra esférica la consideraron como el Te pito o te henua (el ombligo del mundo). Nosotros para comprobar las propiedades magnéticas ubicamos una brújula sobre ella y efectivamente empezó a dar vueltas sin parar.

Las mejores horas para observarlas son en marea baja, pues en marea alta quedan parcialmente cubiertas por el agua y no es posible pasear cerca de todas ellas. El atardecer es una buena hora para hacer bonitas fotos de ellas, pero los turistas pueden resultar una pesadilla por su tozudez repitiendo las mismas fotos de ellos con las bolitas de marras. Es recomendable presenciar el amanecer, pues su acceso es muy fácil y es en ese momento cuando no hay ningún turista molesto que borrar en photoshop.

Una vez más el morro “kiwi” se manifestó en el acceso a la playa encontrándonos un buconcito que decía 2 dólares de cortesía (al igual).