Desde Bangkok nos escapamos unos días al lugar más visitado de Camboya: Siem Reap desde donde se pueden visitar los espectaculares templos de Angkor.
El viaje empezó en Bangkok desde donde tomamos una furgoneta que te lleva en 5 horas hasta la frontera con Camboya donde después de hacer el papeleo del visado cambiamos a un autobús que nos llevó unas 3 o 4 horas más hasta Siem Reap.

A la llegada a la ciudad el autobús nos dejó en un descampado lleno de tuk-tuks a las afueras del pueblo para que no tengas más opción que pillar uno. No importa si no tienes hotel, los tuk-tuk te llevarán a uno muy cómodo, barato, limpio y bien situado que luego resultará ser el de su primo o el de su madre y nada más llegar intentarán que reserves con ellos todo tipo de cosas a un precio superior a la media aprovechándose que acabas de llegar y no tienes mucha idea de los precios de las actividades.

Las trampas en las que no hay que caer es en reservar al precio que te digan un tuk-tuk que te pasee al día siguiente por todos los templos. Vale la pena salir a la calle y caminar mientras cientos de tuk-tuks se paran para hacerte suculentas ofertas. A nosotros nos querían hacer pagar 10 dólares por persona al día cuando un tuk-tuk para 2 personas suele valer entre 10 y 15 dólares.

El día siguiente de nuestra llegada empezó bien tempranito, a las 5 de la mañana, para poder ver la salida del sol en el mítico templo de Angkor Wat, posiblemente el edificio religioso más grande del mundo que es también Patrimonio de la Humanidad.
A la llegada al recinto arqueológico hay cientos de turistas que han venido a ver lo mismo que tú y bajo la penumbra todos entramos por la puerta para repartirnos por los miles de metros cuadrados que ocupa la explanada que se sitúa en frente del templo. Poco a poco el sol se va aclarando y se empiezan a perfilar las espectaculares torres de este templo que tanto hemos visto en las fotografías. Una vez el día ya es claro la gente se reparte, unos se quedan a ver el templo y otros como nosotros proseguimos nuestra visita por la inmensa zona arqueológica y dejamos la visita al Angkor Wat para el final del día.

Subidos de nuevo al tuk-tuk hicimos una parada en el bonito templo de Bayón justo a las puertas de la antigua ciudad llamada Angkor Thom y construido a base de pequeñas torres amontonadas con la cara de Buda por los 4 lados junto a minuciosos relieves por todas las paredes.

El templo enlaza con la mítica terraza de los elefantes donde el antiguo rey se subía para celebrar una victoria y ver pasar al ejército vencedor ante sus ojos.

Una vez se cruza el gran porticón de piedra que marca la entrada a la antigua ciudad de Angkor Thom se pueden visitar hasta 42 ruinas más adentradas muchas de ellas en medio de vegetación y de selva. Para visitar las ruinas en 2 días hay 2 circuitos por hacer, el primer día el pequeño y el segundo el grande donde se recorren más kms de distancia. En los dos se visitan un gran número de templos súper bonitos y algunos mejor conservados que otros, pero sin duda muy espectaculares.

El único gran problema es el calor sofocante que azota la zona justo antes del inicio de los monzones el mes que viene y que hace el aire casi irrespirable.
Por otra parte en un país tan pobre como Camboya el otro gran problema es el trabajo infantil. Hay que hacer el corazón duro porque durante todo el día niños de cualquier edad te abordan para que les compres cualquier cosa que vendan o simplemente para pedirte dinero o que les compres una cosa en concreto en el súper. Como es deducible los padres son los dueños del chiringuito donde estás comiendo o tienen un carrito con fruta justo al lado y utilizan al pobre niño que en ocasiones casi no sabe ni hablar para sacar un dinero extra al turista. En otras ocasiones el niño ya está muy “resabiao” y en tu propio idioma hasta te reta a que le preguntes cualquier capital del mundo a cambio de comprarle algo si lo acierta (¿Cómo es posible que no conocieran la capital de Cataluña? jeje)o simplemente te propone un partido al 3 en raya a cambio de lo mismo. Al principio cuesta pero pasado un día en el bullicio de los templos te das cuenta de que lo mejor que puedes hacer por ese niño es no comprarle nada y decirle el por qué: Porque eres muy pequeño para estar trabajando.

Aun así y volviendo al título de este artículo yo no he visto tantas sonrisas como en Siem Reap. Aunque la gente sea muy pobre y les digas una y otra vez que no quieres comprarles nada, que ya tienes una botella de agua o que tienes la barriga llena siempre te devuelven una sincera y gran sonrisa mientras te dicen: ¿quizá mañana?. Y en muchos casos incluso se ríen al ser conscientes de su propia pesadez y al recibir tu excusa ingeniosa para evitar la compra o al saber que te están intentando vender algo, como una botella de agua, aún más cara que en tu propio país (ese es un buen truco de regateo, siempre funciona).

Al tercer día nos volvimos a Tailandia en otro autobús en el que nosotros no éramos los que más habíamos pagado y en el que el aire acondicionado prometido (tras pago extra por algunos de los viajeros) brilló por su ausencia.

Como consejo:

Nunca compréis el pasaje para salir de Siem Reap directamente a vuestro hotel. A nosotros nos lo vendían entre 12 y 15 dólares y al final en una agencia en el centro nos costó 9 dólares. En el mismo bus íbamos con algunos compañeros de nuestro hotel que habían reservado pagando 15 dólares. Además da igual que te digan que el bus tiene aire acondicionado o que no… al final nunca tiene! Por lo que si te piden más dinero por A/C no lo pagues.

Precios de interés:

Entrada de 1 día para los templos: 20 dólares
Entrada de 3 días para los templos: 40 dólares
Tuk-tuk circuito pequeño: 10 dólares
Tuk-tuk circuito grande incluyendo el amanecer, atardecer o las dos cosas (según tis habilidades de regateo): 10-15 dólares
Bus de vuelta a Bangkok: 9 dólares o menos según tengas suerte.