
El primer día nos informamos de todas las actividades que había por hacer y descubrimos que una vez más los precios de los trekking estaban por encima de las nuves y encima en el caso del trekking de un día que te ofrecía visitar como 6 tribus diferentes que vivían juntas (incluidas las mujeres de cuello largo de la tribu de los Karen) descubrimos que en realidad esas tribus eran de mucho más lejos pero que se habían trasladado a esa zona porque las agencias de tours de Chiang Mai les habían pagado para poder organizar las visitas en un solo día. Otra actividad ampliamente anunciada era la de ir a visitar a los tigres y poder hacerse fotos con ellos y acariciarlos (a los grandes y a los pequeños). En un principio parece una actividad genial, pero aunque ellos lo nieguen en su web algunas personas que fueron nos confirmaron que efectivamente los animales estaban drogados, así que una vez más preferimos invertir nuestro dinero en alguna activiad que no alargara la agonía del animal y alquilamos una moto para visitar por nuestra cuenta la ciudad y luego de ver algunos de los templos más importantes nos fuimos camino a las montañas que rodean la ciudad donde después de pasar por carreteras serpenteantes con grandes vistas que ascienden la montaña y que ponen a prueba la resistencia de la cutre-moto se encuentra el templo más emblemático de la zona, Wat Phrathat Doi Suthep. Una vez aparcamos la moto y atravesamos el mini mercado con artesanías y souvenirs que está a la entrada, nos encontramos con una larga escalinata custodiada por dos grandes dragones de cerámica de colores tipo Gaudí que ascendía a lo alto de la montaña donde se encuentra el templo.
Una vez arriba pagamos nuestra entrada de turista y accedimos a un templo lleno de tailandeses haciendo su particular gincana budista.Alguien tendría que explicarme de una vez por todas en qué consiste el budismo y sus ritos, porque desde fuera a mi me parece más un conjunto de pruebas en las que siempre tienes que “jugar” con dinero ya sea pegar una moneda con cera caliente en un lugar, colar monedas en algunos cuencos, colar una monedita por una caja y echar aceite caliente sobre unas velas que no dejan de arder, comprar unas flores e inciensos y dar algunas vueltas alrededor de una pagoda y mil tipo de divertidas “pruebas” más. Nunca hay una igual, desde luego es más divertido que escuchar una misa :D. Lo curioso también es el tema de los monjes, esos niños y hombres con la cabeza rapada y túnicas naranjas, parece ser que todos los donativos materiales que la gente hace va a parar a los monjes de esa pagoda que viven de la caridad. Normalmente se puede comprar el donativo montado en un cestito donde se incluyen cosas necesarias como pasta de dientes, jabón, o una sopa instantánea por ejemplo (aunque yo no creo que los ipods y los cigarrillos que he visto por ahí estén incluidos en los cestitos). El caso es que parece ser que todo buen hombre tailandés tiene que haber sido monje en algún momento de su vida (antes de los 20 años) y durante un tiempo indefinido con un mínimo de 3 semanas creo. Así que algunos son monjes porque toca, otros porque así lo desean y otros porque para ellos es la única forma de acceder a la educación gratuita.
Continuando con nuestra visita por Chiang Mai, dejamos el templo y volvimos a bajar a la ciudad donde nos esperaba el mercado nocturno más importante de la semana, el de los domingos (gracias a éste descubrimos que habíamos pagado mucho más en nuestras compras en Bangkok). La verdad es que ese es el mejor invento que he visto, un mercado que empieza a partir de las 6 de la tarde porque durante el día hace demasiado calor y durante todo el recorrido está lleno de tenderetes baratos donde poder comer todo tipo de comida (incluidos grillos, gusanos, chicharras y saltamontes fritos) y música de algunos músicos callejeros que esperan ganarse unas propinas ambientando el paseo por tenderetes llenos de artesanías, ropa, cámaras de fotos, lámparas y miles de rarezas de diseño que ahora mismo no recuerdo. Lo mejor fue descubrir un rinconcito donde unos chicos estaban haciendo un espectáculo para ganar dinero y poder pagarse el colegio que no tenía desperdicio. Sobre un escenario había un chico que cantaba con unas 10 chicas que bailaban a su alrededor y que de ser ellos habría asesinado a su estilista porque los trajes daban miedo, aunque tengo que decir que el espectáculo no tenía desperdicio, ya me hubiera gustado a mi contar con semejante despliegue para mis “actuaciones” de navidad en la escuela.
Al día siguiente nos subimos en la moto y nos fuimos a Bo Sang, una población donde hacen sombrillas de papel y al final eran 2 calles llenas de tiendas de artesanías y alguna que otra sombrilla. Vistas las tiendas y comprada una lámpara super kitch en forma de conejo nos fuimos a la siguiente población, San Kamphaeng, donde se supone que se hacían muchas telas y seda, pero solo descubrimos alguna tienda de ropa y móviles. Así que nos volvimos ya por la tarde a Chiang Mai donde esperábamos asistir a una especie de combate show de Muai Thai (boxeo tailandés) que se organizaba en el ring que había en un centro de bares y que para entrar sólo había que consumir algo (cosa ideal para nuestros bolsillos). Pero después de estar un rato esperando y ver que el lugar estaba lleno de hombres occidentales con compañía tailandesa (esa que no sabemos si se llevan dinero o sólo les pagan las vacaciones) pensamos que seguramente el show no iba a ser el supuesto combate sino la fauna que en el lugar había así que decidimos invertir el dinero en ver un combate de verdad que justamente había esa noche en el estadio del Chiang Mai, o eso es lo que decían, porque una vez llegamos al lugar resultó ser un lugar como el de los bares pero que encima te cobraban entrada. Así que con la cola entre las piernas nos retiramos y dejamos el Muai Tai para el final del viaje si aun nos queda algo de dinero, porque la entrada en el estadio (real) de Bangkok vale (1500-2000 bahts) y para que os hagáis a la idea, un bus cutre de 4 horas vale 72 bahts así que entiendo que asistir a un combate de esos debe ser como asistir a un Barça-Madrid en el Camp Nou.
Precios:
Camiseta moderna: 70 bahts
Combate cutre de Muai Thai: 400 bahts
Moto alquiler: 120 bahts/día
Entrada al templo: 30 bahts







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