De camino al norte de Tailandia, decidimos realizar una parada de rigor en la primera ciudad del reino siamés. Sukothai, era un destino recomendado para visitar auténticas ruinas de templos de origen jemer y animista. El caso a tratar fue uno de aquellos aspectos que el viajero siempre debe asimilar a pesar de no gustarle.

Una vez llegamos a la ciudad, un pueblo más bien humilde y sin intereses con mucho atractivo, nos hospedamos en unos cómodos bungalows, ubicados en unas calles alejadas de la principal, donde la vegetación, los pájaros y todo tipo de frutos rodeaban el lugar.

Como llegamos tarde, nos fuimos a dormir y a la mañana siguiente, tomamos un bus público, para llegar a las ruinas de Sukothai. La primera de las gracias fue descubrir que el turista paga el doble por el mismo bus que usan los tailandeses, a caso nuestra plaza es más costosa en el vehículo, quizás nuestros culos pesan más que los suyos. En cualquier caso, la sonrisa de oreja a oreja del revisor despertó facetas oscuras en mi interior, casi como para acariciarle con varias puñaladas. Superado el pensamiento de asesinato, llegamos al principio del recinto arqueológico, donde 3 o 4 individuos se abalanzaron sobre nosotros ofreciéndonos bicicletas para recorrer el lugar. Algo que no deseaba demasiado, tratándose de un día que posiblemente rondaba los 40º y ni una sola nube. Sin conocer demasiado la necesidad, alquilamos 2 bicicletas, pues decían que las distancias son muy largas, entre ruina y ruina. También es posible hacer el recorriendo en tuk-tuk o alquilando una moto, pero la cosa sale mucho más cara, puesto que al pagar la entrada de las ruinas, te cargan un extra según tu modo de visita, siendo a pie, el único modo sin cargo extra, y a partir de 10 bahts en bicicleta, 40 en moto, etc… me gustaría saber, que clase de desgaste adicional, provoca una bicicleta en el camino que no puedan provocar las suelas de mis sandalias. Todo un circo diabólico para ir reuniendo míseros bahts a la vuelta de cada esquina.

Para colmo, originalmente existía un pase que por 150 bahts, podías ver todas las ruinas, pero ahora ese pase ya no existe, siendo dividido por zonas, y teniendo que pagar 100 bahts por cada región del recinto. Esto puede parecer absurdo, pues siempre discutimos de 2 euros, 3, 1 y pico, pero, cuando has visitado el magnífico Budha de oro gigante en Bangkok con todos sus increíbles templos por 50 bahts, pagar 100 por unas piedras mal puestas y unos restos de basura a pocos metros de ellas, no es santo de devoción.

Al margen de la mediocridad y la inventiva para dar bombo y platillo a lo que no llega a la suela de Budha, disfrutamos de las ruinas, que nos parecieron interesantes y agradables de ver en bicicleta, habiendo muy pocos visitantes, nos dio la sensación de estar prácticamente solos perdidos en el campo, donde a penas una carretera, nos permitió acceder a los siguientes lugares del recinto arqueológico.

Ya para finalizar la jornada, descubrimos otro gran Budha, esta vez de piedra, que al parecer había sido restaurado completamente, pues originalmente había perdido hasta el rostro. Por lo que una vez más, nunca comprenderé donde están los límites entre restauración éticamente correcta o económicamente rentable…

Precios de interés:

Recinto arqueológico de Sukothai: 100 bahts por región
Bus para acceder al recinto: 20 baths
Bicicleta de alquiler: 30 baths

Enlaces de interés:
Los templos de Sukothai