Luang Prabang es una agradable población situada en el norte de Laos justo donde el río Nam Khane se une al gran Mekong. Es popular por sus edificios coloniales franceses, sus bonitos templos y por la ceremonia de ofrenda de las almas que hacen los monjes budistas todas las mañanas. Aun así, esta ciudad que es la capital del turismo en Laos ha perdido gran parte de lo que en su día hizo que la nombrasen Patrominio de la Humanidad, o al menos yo no se lo he encontrado…

Aun así vale la pena perderse por las calles estrechas de Luang Prabang para tratar de descubrir algún rincón más autentico que se aproxime a lo que una vez fue antes de que se remodelaran las antiguas casas coloniales hasta hasta la extrema modernidad para convertirlas en hoteles y restaurantes de estilo minimalista para turistas que podrían competir con los más modernos de Europa.
Afortunadamente quedan algunos rinconcitos más antiguos incluidos el gran número de templos que tiene el pueblo y en especial el Vat Visounarath que es el más antiguo de todos junto con el Palacio Real y el teatro de danza.

Para los madrugadores Luang Prabang reserva una sorpresa, la ceremonia de entrega de las almas que ocurre todos los días a las 5:30 de la mañana. A esa hora, después de las primeras horaciones del día todos los monjes de la ciudad salen de sus respectivos templos donde viven para recorrer en fila india las calles del pueblo sin calzado y con un recipiente donde hombres y mujeres arrodillados en el suelo introducen su ofrenda de arroz “sticky rice” (arroz glutinoso en español) diaria para cada monje. Es una procesión bastante multitudinaria debido al gran número de templos y monjes que tiene Luang Prabang, pero una vez más es mejor salirse de la calle principal llena de turistas fotografiando el evento para perderse por algún callejón donde solo haya gente del lugar.

Una excursión obligada desde Luang Prabang es la que se realiza a las fantásticas cascadas de Kuang Si a unos 20km de distancia. Lejos de ser sólo unas simples cascadas son una sucesión de piscinas de agua azul turquesa situadas a diferentes niveles y unidas entre ellas a través de pequeñas cascadas hasta que se llega a la cascada mayor de unos cuantos metros de altura. Lo bonito del lugar es bañarse en algunas de las piscinas y disfrutar de un lugar lleno de vegetación y decenas de mariposas que parecen salidas de un cuento de hadas mientras los mini pececillos que hay en el agua te picotean los pies en busca de piel muerta. Normalmente para este tratamiento en spas hay que pagar dinero, pero a mi ningún pececillo me pidió nada. De camino a las cascadas hay algunos poblados que se dedican a la venta de artesanías para los turistas que paran para visitar el pueblo.
Después de esa excursión en el caso de que se haga en tuk-tuk, el conductor intentará vender la excursión a las cuevas de Pak Ou. Tengo que decir que esas cuevas son las peores que he visto en mucho tiempo: son caras, feas, mal conservadas. Pero si sobra el dinero y aun así se quiere hacer es mejor hacerlo en barco para al menos disfrutar del paseo por el río y las 2 o 3 villas en las que se suele parar a la gente. Aunque mi opinión es que esas cuevas son el mayor timo de Luang Prabang y no vale la pena gastarse un duro (y medio día de excursión) en ellas.

Lo ideal para moverse por Luang Prabang y sus alrededores es disponer de una moto y así poder descubrir rinconcitos algo más lejanos como el pueblo de artesanos Ban Phanom que está a 3km de Luang Prabang y donde se puede ver todo el proceso de creación de la seda: desde los gusanitos, hasta el teñido y el tejido. También se puede ver el proceso de creación del papel. Sin duda vale la pena pasar un rato por este lugar.

Y no hay que dejar Luang Prabang sin pasear por el mercado nocturno que tiene lugar todas las noches en la calle principal donde se venden todo tipo de artesanías incluidas falsificaciones de seda, así que cuidado, es mejor comprar la seda en tiendas.
Otro mercado que hay que ver es el de las mañanas cerca de la calle principal donde se vende todo tipo de comida: vegetales, carne, pescado y hasta lagartos maniatados entre otras cosas. Un lugar ideal para ver lo que los laosianos comen en realidad.

Como plato fuerte y por recomendar un lugar de copas o para comer que aunque moderno a más no poder el lugar tiene un encanto brutal gracias en parte también a su situación justo al lado del Mekong. Sin duda este es uno de los locales mejor conseguidos de Luang Prabang: Utopia. Nosotros fuimos de noche a cenar y acabamos en una mesa sentados en unos futones mirando la noche oscura y las luces del río. Impresionante.

Precios:
Entrada a las cataratas: 20.000 kips
Tuk-tuk a las cataratas: 40.000 kips/persona. Aunque siempre depende de cuantas personas viajen.
Entrada a las cuevas: 20.000 kips
Barco que te cruce el río a las cuevas: 40.000 kips ida y vuelta (2 personas)
Tuk-tuk que te lleve al pueblo en frente de las cuevas: 250.000 kips (4 personas). Un robo.
Barco a las cuevas: no lo sé, pero es más caro que el tuk-tuk aunque seguro que vale más la pena.