
Pillamos el bus que nos llevaba a la estación de autobuses desde donde teníamos que cambiar a otro bus que literalmente “cuando viéramos un gran panda en medio de la carretera” teníamos que bajar porque esa era la parada para entrar.
Teníamos en nuestras manos las entradas que Guan había insistido en comprarnos el día anterior. Las entradas las vendían por 1 yuan (osea 10 céntimos de euro) como promoción del gobierno chino en un supermercado de la zona que no sabíamos encontrar. Fuimos a preguntar a un hotel donde Guan estaba en la puerta haciendo no se sabe qué pero nos invitó a pasar a recepción y después de hacer un bonito dibujo de un muñeco gordo manchado con los ojos amoratados y un carrito del súper nos echarnos unas cuantas risas con Guan y las recepcionistas cuando descubrieron por fin donde queríamos ir. Ni nosotros hablábamos una pizca de chino ni Guan una pizca de inglés pero el chico insistió en acompañarnos a comprar la entrada que estaba como a 15 minutos del lugar, luego para sorpresa nuestra quiso pagar nuestras entradas y como agradecimiento quisimos invitarlo a comer, pasamos un buen rato comunicándonos con signos o como podíamos compartiendo la comida (una especie de pez refrito en una salsa de soja súper picante) y finalmente tampoco nos dejó pagar la comida. De verdad que fue un recibimiento excepcional para ser nuestro primer día en China que una vez más nos demostró que muchos prejuicios están para romperlos.
Llegamos al Centro de Cría a las 8.30h, justo la hora en la que nos habían dicho que alimentaban a los Pandas, por lo que sería posible verlos haciendo algo más que durmiendo y rascándose la panza. Y efectivamente, después de caminar un buen rato llegamos a uno de los emplazamientos donde había 3 grandes pandas tomando su suculento desayuno de bambú. Era la primera vez que veíamos un oso Panda y nos pareció de lo más patoso y gracioso, algo así como una gran bola de peluche que en cualquier momento podía caerse rodando y aun así seguiría medio dormido como si nada hubiera pasado.
Después de agotar cualquier perspectiva de fotografía seguimos nuestra visita hasta llegar al emplazamiento donde tenían a todas las crías nacidas del año anterior. Eran unas entrañables bolas blancas y negras que no paraban de correr, perseguirse, subirse a los árboles y empujarse para hacer caer al vecino de la misma rama. Sin duda eran todo un espectáculo y no cabía oportunidad de aburrirse mirándolos.
La visita siguió por ver las jaulas donde meten a los pequeños durante la noche o cuando llueve y las incubadoras donde si se va en la época de cría se pueden ver a los minúsculos pandas que han nacido separados tan sólo por un cristal. Nosotros nos tuvimos el honor, pero por suerte pudimos ver todo el proceso de cría en un vídeo que proyectan en el cine del parque.
Después de ver todo esto y de comprobar que había mucha gente que se gastaba 100 euros para ponerse unas batas verdes, unos guantes de plástico y hacerse una foto sujetando a un pequeño Panda, acabamos el día yendo al recinto de el otro Panda que crían en el centro, el Panda Rojo que es algo así como otra bonita bola de pelos pero en rojo y mucho menos patosa.
Precios de interés:
Buses de Chengdu: 2 yuanes
Entrada Centro de Cría del Panda: 58 yuanes (1 yuan con promoción)

(1 votos, media: 9 de 10)




Ningún usuario ha comentado...
Suscribirse comentarios rss o deja un TrackbackDeja un comentario